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Una historia cultural de las calabazas

Es otoño, y esto significa que se exhiben calabazas en todos los espacios donde caben. ¿Cómo este fruto se hizo omnipresente? La historia de las calabazas nos dará pistas para resolver esta pregunta.
Una historia cultural de las calabazas

El otoño es la temporada de cosecha en el hemisferio norte y, naturalmente, las frutas y verduras frescas que brotan del suelo llegan a nuestras tiendas. Es el momento de recoger manzanas y comer mazorcas de maíz, y de que las hojas de todos los árboles (caducifolios) nos muestren una explosión de color. Sin embargo, nada puede competir con el auténtico espíritu otoñal que alberga una calabaza (y también conociendo la historia de las calabazas).

La razón para que este fruto se convirtiera en el elemento decorativo de otoño por excelencia parece evidente. Su color naranja evoca a la perfección esta estación del año. Además, puedes colocarlas en tu casa sin preocuparte de que se pudran en una semana. Pero también hay una gran tradición cultural en estos frutos. La historia de las calabazas se remonta a los albores de la historia del género humano. Las calabazas no son tan básicas como parecen.

¿Qué es una calabaza?

Ya lo sé, seguro sabes qué es una calabaza, pero la clasificación de frutas y verduras no es tan fácil como parece. Un tomate es una fruta, por ejemplo, aunque este hecho vaya en contra de nuestra intuición. Y con las calabazas, que también son frutas, el asunto es aún más complicado.

En realidad, no existe un acuerdo botánico sobre lo que es exactamente una calabaza. Si se trata de una cosa redonda de gran tamaño y de color naranja, probablemente la llamaremos «calabaza», y los angloparlantes la llamarán «pumkin». Técnicamente, todas las calabazas son una fruta otoñal o invernal, y aunque es verdad que hay algunas variedades con más probabilidades de parecer «calabazas», los límites de la definición son difusos. Para aumentar la confusión, el «calabacín» no es una «calabaza» pequeña, sino un fruto alargado. Además, su piel y su pulpa no son anaranjadas, sino de color verde y blanco, respectivamente. Así que es un hecho: el mundo de la calabaza es bastante complejo.

Se presume que la palabra «calabaza» viene de la palabra árabe kerábat, plural de kerbah, que significa odre, lo cual corrobora que la calabaza curada servía como vasija para contener líquidos. En cuanto al inglés, la palabra «pumkin» proviene del griego pepon, que significa «melón grande». La palabra hizo un recorrido a través del francés (popon) hasta llegar a Inglaterra, donde se convirtió en pumpion antes de que finalmente surgiera el nombre de pumpkin en las colonias norteamericanas. Fue así como, solo por razones estéticas, se trazó una división arbitraria entre las pumpkins y el resto de la familia de la calabaza (las cucurbitáceas, como los calabacines, los zapallos, los zucchinis, la auyama, etc.). Sin embargo, en algunos lugares, incluida Australia, pumpkin puede referirse a cualquier fruto de invierno de las cucurbitáceas.

La historia de las calabazas: ¿De dónde proviene la calabaza?

Se cree que la mayoría de las variedades de la calabaza son de América del Norte, y una antigua prueba de su existencia en México data al menos del año 5500 a. C. Pero las calabazas se remontan aún más en el tiempo, y en Perú, por ejemplo, se han rastreado hasta alrededor del año 11 000 a. C. De hecho, las calabazas pueden haber sido uno de los primeros alimentos domesticados, ya que se cultivaron antes que el maíz y los frijoles. También se descubrió que originalmente ciertas especies se cultivaron incluso antes en Asia y África, aunque existe cierto desacuerdo en cuanto al continente que vio aparecer a la calabaza por primera vez. A través del contacto entre las diferentes civilizaciones, finalmente las calabazas terminaron siendo usadas en casi todas las culturas del mundo.

Sin embargo, el tipo de calabaza más clásico sí es de Norteamérica. Es la calabaza Connecticut Field, llamada así por el estado donde se cultivó, y no está muy lejos de un tipo de calabaza cultivada por los habitantes nativos mucho antes de que los europeos llegaran a las Américas. Gracias a su aspecto uniforme, la calabaza Connecticut Field es ideal para tallarla y usarla decorativamente. También se asemeja mucho a la calabaza New England Pie, también llamada calabaza Sugar Pie, que, como su nombre lo indica, es la que encuentras en los pies o tartas de calabaza.

Si bien las calabazas pueden evocar el otoño de Nueva Inglaterra, de ninguna manera se limitan a los Estados Unidos. Desde aquella época se han extendido por todo el mundo y se cultivan en todos los continentes, excepto en la Antártida. En 2012, los mayores productores de calabaza fueron China e India, que produjeron conjuntamente 10,5 millones de toneladas métricas. Estados Unidos es el único país entre los cinco primeros donde la calabaza es nativa, y produce unas míseras 778 000 toneladas.

¿Para qué sirve una calabaza?

Muchos tipos de calabaza no son comestibles, por lo que se podría creer que su uso es limitado. Sin embargo, sucede lo contrario. La piel gruesa ha convertido a este fruto en una de las herramientas más importantes de la historia humana. Antes de entrar a ver las típicas calabazas de Halloween, vale la pena mirar las diferentes formas que ha tomado esta planta a lo largo de la historia de las calabazas.

Quizás su uso más popular ha sido el de ofrecer un recipiente para el agua. Una vez cortadas y vaciadas, las calabazas son contenedores listos para usar. Su función de transportar agua también sobresale en la mitología occidental y oriental.

Las calabazas también han jugado un papel importante en la música de todo el mundo. Los africanos las usaban para hacer instrumentos de percusión, los mexicanos para hacer maracas y los indios para hacer cítaras. Como ves, puedes formar una banda completa solo con instrumentos de calabaza.

Hoy en día, sin embargo, lo más probable es que encuentres calabazas simplemente puestas por todas partes, sobre todo si estás en Estados Unidos. Si bien se pueden usar para elaborar cualquier cantidad de artesanías y productos, desde joyas hasta muebles, los estadounidenses se han aferrado a su uso decorativo. No existe una explicación definitiva para este fenómeno, pero es posible que gracias a su gran variedad, los diferentes tipos de calabaza hayan resultado útiles para decorar una casa. El resto de estos frutos debe gran parte de su atractivo a la extraordinaria popularidad de la calabaza típica de Halloween, que ocupa un lugar aparte.

La historia de las calabazas: El ascenso de la calabaza

La Irlanda del siglo XIX estaba acechada por mitos de espíritus errantes. Para alejarlos, o posiblemente para representarlos, los irlandeses tomaron los frutos de su tierra y los tallaron dándoles forma de rostros horribles que fueron conocidos como jack-o’-lanterns (literalmente, «faroles de Jack»). Por lo general, se tallaban alrededor del festival de Samhain, la época del año en que los muertos se levantaban de sus tumbas (por casualidad esta celebración era muy próxima al Día de los Muertos del cristianismo, así que al final el período festivo terminó confluyendo en el Halloween). ¿La fruta más popular para hacer estas decoraciones? Antes que la calabaza, fue el nabo.

Los faroles de nabo fueron los precursores de las calabazas que vemos hasta el día de hoy, que solo comenzaron a usarse cuando la tradición saltó de Europa a América del Norte. Eran una elección obvia, ya que su piel gruesa resultaba ideal para tallar formas de rostros. Fue así como las calabazas se convirtieron en el símbolo oficial del Halloween.

Si eso fuera todo para lo que sirven, probablemente las calabazas no sobresaldrían entre todos los frutos de esta familia de plantas. Sin embargo, a diferencia de muchos de ellos, la calabaza es comestible, y esto ha ayudado a incrementar aún más su popularidad. Es posible que el pastel de calabaza y su permanente asociación con el Día de Acción de Gracias hayan convertido a las calabazas en la famosa comida que conocemos hoy. Gracias a su popularidad, ahora la calabaza domina no solo una sino dos de las festividades estadounidenses más importantes (aunque, para que conste, se tallan más calabazas de las que se comen).

Sin embargo, lo que llevó a la calabaza al corazón mismo del otoño fue el hecho de que Starbucks lanzara en 2003 su latte de especias de calabaza, el Pumpkin Spice Latte. Irónicamente, este café con leche en realidad no contiene calabaza, sino que es solo una mezcla de especias que imitar el sabor del pastel de calabaza. El éxito del latte ha llevado a la creación de cientos de alimentos de calabaza, como los ofrecidos en la tienda Trader Joe’s, que van desde chips hasta golosinas para perros. A pesar de que le falte la calabaza real, el nombre del Pumpkin Spice Latte ha acentuado aún más el carácter otoñal de esta fruta.

En esta historia de las calabazas, la calabaza es un símbolo del otoño, sobre todo en Estados Unidos hoy en día. Aunque los demás frutos de esta familia no lo hacen mal, no pueden competir con una fruta que ha marcado los aspectos básicos de esta estación del año. Está en la comida, los hogares, las banderas de temporada que algunas personas cuelgan afuera de sus casas. La calabaza sintetiza todo lo que les gusta a los estadounidenses de la temporada de otoño, les ofrece todo en uno. Aunque es mucho peso para una sola fruta, no debes preocuparte: la calabaza tiene una piel gruesa.

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Thomas Moore Devlin
Thomas creció en los suburbios de Massachusetts y se mudó a Nueva York porque quería vivir en un lugar que fuera exactamente lo contrario de su ciudad natal. Estudió literatura inglesa y lingüística en la Universidad de Nueva York, pero pasó la mayor parte de sus estudios trabajando para el Washington Square News. Síguelo en Twitter.
Thomas creció en los suburbios de Massachusetts y se mudó a Nueva York porque quería vivir en un lugar que fuera exactamente lo contrario de su ciudad natal. Estudió literatura inglesa y lingüística en la Universidad de Nueva York, pero pasó la mayor parte de sus estudios trabajando para el Washington Square News. Síguelo en Twitter.

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