El idioma sánscrito: la lengua milenaria de tus clases de yoga

¿Sabías que, sin darte cuenta, sabes algunas palabras en sánscrito? Dejémonos de trabalenguas, sigue leyendo y descubrirás por qué aunque nunca hayas tomado una clase de yoga o escuchado una canción de la banda de Kurt Cobain, conoces alguna de estas palabras.
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El idioma sánscrito: la lengua milenaria de tus clases de yoga

Cierra los ojos y transpórtate a tu clase de yoga, une tus manos, haz una reverencia y di namasté. Muchas de las posturas asanas que harás estimularán tus chakras y permitirán que la energía fluya libremente por tu cuerpo. Aunque nunca hayas tomado una clase de yoga o escuchado una canción de la banda de Kurt Cobain, muy seguramente habrás escuchado al menos una vez alguna de estas palabras: yoga, namasté, asanas o chakras. O tal vez: gurú, karma, avatar o nirvana. Como ves, no hay que ir muy lejos para encontrar algunas palabras del idioma sánscrito en nuestro día a día.

¿Qué es el sánscrito?

El idioma sánscrito es una lengua clásica perteneciente a la subfamilia de las lenguas indoiranias contenidas dentro de la familia indoeuropea. Es uno de los 22 idiomas oficiales de la India, supera los 3000 años y sigue considerándose como una lengua franca para la cultura de la India. La importancia del sánscrito va más allá del yoga. Este milenario idioma ha desempeñado un papel inmenso en el desarrollo religioso, filosófico y cultural de la India y de algunos países a su alrededor. 

  • El devanagari o devanāgarī  es el sistema de escritura usado actualmente en la India, pero cuenta con un alfabeto internacional de transliteración latino.
  • Este sistema consta de 33 consonantes clasificadas según el punto de oclusión o de articulación, de 14 sonidos vocálicos distinguidos entre largos, cortos y diptongos, y de 4 semiconsonantes. 
  • El alfabeto fonológico del sánscrito cuenta con varios signos para un fonema.

¿Sabías que un diccionario de sánscrito no se compone de palabras sino de raíces?

Una breve mirada a la historia del sánscrito

Hablar de este clásico y milenario idioma es imposible sin dar una mirada a la historia de India. Unos 2900 años a. C., en las cuencas del río Indo se desarrolló una de las más viejas y avanzadas civilizaciones de la historia de la humanidad: la civilización del valle del Indo. En aquel entonces sus habitantes contaban con grandes desarrollos en arquitectura, agricultura, comercio y, además, con un sistema de escritura prearia en tablillas de barro, metal o piedra que incluso hoy día no ha podido ser descifrado. 

Según una de las teorías más aceptadas, hacia el año 1500 a. C., los arios, pueblos oriundos de las estepas rusas y asiáticas que, aprovechando la fragilidad económica de la región, invadieron el alto valle del Ganges trayendo consigo no solamente su supremacía y división sociopolítica (que sería el esbozo de las futuras castas), sino también el idioma ario o sánscrito.

Dicha división sociopolítica impactó directamente a la distinción hecha entre la lengua de las clases cultas (sánscrito) y la de las clases incultas (pákrito). Con el tiempo, el sánscrito se convirtió en un lenguaje casi exclusivo de la clase brahamánica. El  hinduismo, el budismo y el jainismo son los encargados de que el sánscrito haya trascendido por muchas generaciones y se haya preservado como lengua clásica. El sánscrito védico o arcaico fue transformándose para dar lugar a un sánscrito más sencillo, el clásico o lenguaje sagrado del hinduismo.

La gramática del sánscrito

En cuanto a su morfología, el sánscrito está compuesto por dos tipos de raíces monosilábicas:

  • verbales (para verbos y nombres) 
  • pronominales (para pronombre y partículas).

Para formar palabras compuestas basta con añadir afijos u otras raíces a la raíz principal, lo que facilita su traducción a partir de sus raíces. Un diccionario de sánscrito no se compone de palabras sino de raíces. Todas las combinaciones posibles están sujetas a las reglas Sandhi, un poco más de cuarenta, que  indican cómo combinar vocales o consonantes, cómo hacer conjugaciones verbales y hasta cómo hacer diferentes aspiraciones sonoras.

El idioma sánscrito tiene ocho casos de declinación:

  • nominativo (indica el sujeto)
  • vocativo (invocación)
  • acusativo (indica objeto directo)
  • instrumental (instrumento: con, por, por medio de, etc.)
  • dativo (objeto indirecto)
  • ablativo (indica la fuente: a causa de, desde, a partir de, etc.)
  • genitivo (sentido de pertenencia)
  • locativo (ubicación)

Tres géneros:

  • femenino
  • masculino
  • neutro

Y tres números:

  • singular
  • dual 
  • plural

En sánscrito se deben declinar los sustantivos, los pronombres, los adjetivos y los números y las declinaciones dependen de la última letra de cada palabra. Se debe ser muy cuidadoso con las declinaciones, pues, además de ser tantas, hay muchas excepciones que si no se tienen en cuenta podrían cambiar radicalmente el sentido de lo que se quiere decir.  

En sánscrito existe lo que en idiomas como el alemán se conoce como “compositas” o palabras compuestas que son la unión de varias palabras para formar una sola y se hace cuando una palabra acaba en consonante y la siguiente comienza en vocal, formando estas dos una misma sílaba y por ende una misma secuencia fonética.

El idioma sánscrito en la actualidad

Si damos un vistazo al estado actual del sánscrito nos encontramos con un creciente interés a nivel nacional e internacional por el aprendizaje de esta milenaria lengua. Algunas universidades en la India ofrecen programas de maestría y doctorado, en donde el número de estudiantes supera por mucho a los 3000. Además de aprender los complejos aspectos del idioma, los estudiantes también aprenden historia, filosofía y ciencias impartidas en este idioma. En México, España o Estados Unidos también existe la posibilidad de estudiar sánscrito y hay muchos institutos que ofrecen cursos para su aprendizaje, sin contar con la gran difusión que se lleva a cabo a través de aulas virtuales.  

Para ilustrar un poco más la importancia que está cobrando el sánscrito, hace algunos años se editó el primer diccionario sánscrito-catalán que cuenta con más de 50 000 palabras provenientes del idioma de los brahamanes. India cuenta con centros de investigación que se encargan de mantener viva la lengua a lo largo del país e incentivar el aprendizaje del sánscrito para resolver desde problemas matemáticos o jurídicos hasta familiares.

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