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Las palabras favoritas de un guiri en España

Lo siguiente es una lista de mis palabras favoritas en español aprendidas en casa y en los bares.

Escrito por Ed M. Wood

Cuando terminé la universidad me sentí como si cruzara cientos de puertas batientes de las que salen en las tabernas de las películas del lejano oeste, con los brazos cargados de cualificaciones y decidido a que el mundo laboral me recibiera con una gran palmada en la espalda y el trabajo de mis sueños. Creo que muchos universitarios se sienten así nada más abandonar la vida de estudiante, y esa confianza desmedida es la que luego lleva a los grandes disgustos y desilusiones.

Mi reacción a esta gran decepción fue huir de las responsabilidades y contemplar una opción menos drástica. Busqué en Google un curso TELF de español y en seguida encontré una pequeña ciudad con bastante encanto llamada Zamora en Castilla y León y me compré un billete solo de ida. Mi educación española, aunque no fuera muy formal, comenzó en cuanto tocamos tierra. Estaba bastante agobiado intentando averiguar mi ruta por el centro de Madrid con una mochila enorme a cuestas y el alelamiento típico de mediados de verano.

La relación que al final tienes con las palabras depende directamente del contexto en el que las aprendes. Por eso, cada vez que escucho estación de trenes, vía y billete, aparecen en mi mente angustiosos laberintos de desinformación que me dejan aturdido. Esta primera parte de mi educación española es algo que revivo cada vez que tengo que lidiar con burocracia extranjera o cuando tengo que hacer un poco de small talk, pero terminó siendo algo que no rematé del todo. La segunda parte fue lo opuesto totalmente: aprendí y practiqué mi español a través de acaloradas discusiones con mis compañeros de piso; con el cachondeo y las bromas del día a día y esos intercambios de palabras con personas conocidas en sitios familiares donde me sentía a gusto y en confianza.

Lo siguiente es una lista de mis palabras favoritas aprendidas en dos años en mi segunda parte de educación española. De verdad espero que os gusten, y apreciaré mucho si me sugerís cuáles son las vuestras.

1. Leche - estar de mala leche

No se pueden hacer muchas cosas con la palabra leche en inglés. Si se te cae, puedes llorar por ello (cry over spilled milk) pero eso es todo. Una de las cosas que me sorprendió al llegar a la península ibérica fue esa fascinación por la palabra leche: emoción, desconfianza, buena suerte, mala suerte, admiración… parecía que todo podía ser expresado con la leche. ¿Que no me crees? Mira las siguientes frases:
El jugador de fútbol corría a toda leche cuando otro jugador le dió una leche en la pierna.
¡Ay, la leche!”, gritó el jugador al caerse al suelo.
Un espectador en el estadio comentó a su amigo: “¡Qué mala leche! Ese jugador es la leche y si está herido no va a poder jugar la final, ¡me cago en la leche!”.
Su amigo le respondió: “No te pongas de mala leche, tío. No me parece tan serio. Se levantará y podrá volver a jugar, ya verás”.
¡Y una leche!”, dijo el espectador abatido.

2. Polvo

Polvo sí que es una palabra versátil en inglés. Si se golpea fuerte a un jugador y se cae puede besar el polvo (kiss the dust), y puede que el jugador contrario le pida perdón una vez el partido haya acabado, los jugadores estén en el banquillo y que el polvo se haya asentado (dust has settled). Según te vas haciendo mayor, tu peluche favorito irá quedándose apartado en una esquina recogiendo polvo (gathering dust) y solamente será desempolvado (dusted off) cuando llegue la próxima generación de niños que quieran abrazar peluches. Igual que en inglés, en español también se puede morder el polvo (bite the dust), aunque yo no te lo recomendaría. Si estás hecho polvo, entonces significará que estás muerto de cansancio o, como decimos en inglés, “completely exhausted, whacked o knackered”. Pero si estás hecho polvo de la cabeza entonces es que estás loco, “you are nuts”, “crazy” e incluso “out to lunch”. Ha quedado claro, ¿no? si estás hecho polvo, es que estás fatal.

Pero además, en español también hay algunas expresiones que quedan muy lejos de las partículas del polvo en sí. Por alguna razón que aún desconozco, polvo también tiene una gran connotación sexual. Así que, si eres prudente (o mojigato, otra de mis palabras favoritas que no ha podido entrar en la lista), entonces deja de leer ahora… Echar un polvo significa realizar el acto sexual, mientras que si alguien tiene un polvo, significa que tiene un gran atractivo sexual.

3. Resaca

Resaca es una de esas palabras que muchas personas angloparlantes conocen nada más llegar a España. Ya sabes, como tapas, burrito, cargo, guerrilla, chorizo y armada, sin ni siquiera saber su significado original. Todos los ingleses saben que el chorizo es una salchicha de embutido típica española, lo que no saben es que un chorizo puede también significar ladrón, haciendo posible que un chorizo escape llevándose tu chorizo. Volviendo a la resaca, se refiere al malestar general que tiene lugar después de una noche de fiesta donde se ha ingerido mucho alcohol, pero la resaca también se refiere al movimiento en retroceso de las olas una vez han llegado a la orilla.

4. Botellón

En Inglaterra hay muchas ciudades donde está prohibido beber en la calle, así que os podéis imaginar la cara que puse cuando pasé por una plaza pública un viernes o un sábado por la noche y vi a todos los jóvenes reunidos bebiendo con toda la parafernalia de vasos de plástico, diferentes botellas de alcohol e incluso hielos. Botellón es el superlativo de botella, así que literalmente significaría algo así como “botella grande”. Como cualquier estudiante erasmus recordará (aunque esto también dependerá del tamaño de la botella, claro), un botellón es mucho más que una versión XXXL de una Coca Cola. Si te acercas a cualquier plaza o parque público (al menos, en los viejos tiempos) verás cientos de jóvenes con un subidón de azúcar y hasta arriba de calimocho, una mezcla muy potente de vino tinto y Coca Cola que definitivamente traiciona el estereotipo de españoles amantes del buen vino. Hacer botellón se ha convertido en un distintivo de la cultura juvenil española y, al igual que la foto comiendo paella, si eres menor de 25, una foto haciendo botellón tampoco podrá faltar en tu álbum. Yo me alegro de haber podido participar en esta gran —a pesar de ilegal— tradición.

5. Vergüenza

Vergüenza puede ser, el sentir pudor o humillación por algún acto cometido y, a la vez, puede significar ser tímido. Pero no voy a hablar de la variedad de significados de esta palabra, sino de su aplicación en las dos siguientes expresiones: la de la vergüenza y vergüenza ajena. La de la vergüenza se refiere al último trozo de comida que queda en un plato compartido y que nadie se atreve a tomar para que no le echen de futuras actividades taperas. Vergüenza ajena es el equivalente a la popular e intraducible palabra alemana “Fremdscham”, que es el sentimiento de vergüenza que se siente en lugar de la persona que está involucrada en el acto embarazoso.

6. Friolero

El británico medio tiene muy arraigada la necesidad de hacer comentarios sobre el tiempo en cualquier situación que lo permita. Tiene sentido teniendo en cuenta lo caprichoso y cambiante que es el tiempo de las islas británicas. Lo que es aún más sorprendente es que los españoles tienen dos palabras que a los ingleses les vendrían de maravilla: friolero y caluroso. Estos dos adjetivos se usan para describir a las personas que son particularmente sensibles al frío (frioleros) o al calor (calurosos). O sea que la próxima vez que alguien se queje del frío cuando hace relativamente bueno, decidle que no exagere y que deje de ser friolero o friolera.

7. Desvelado

“Estuve toda la noche desvelado”, me dijo mi compañero de piso. Acababa de salir por la puerta de su habitación, con muy mala cara, confundido y preocupado. Aunque yo no entendía el significado de la palabra, pensé que ese no sería el mejor momento para preguntárselo. De todas formas, en esos momentos en los que necesitas desesperadamente entender el contexto para poder interpretar toda la frase, cualquier cosa que suene más o menos normal es buena para sacarte del apuro.

Des- es un prefijo negativo, que normalmente implica la ausencia de algo, así que ahora solo me quedaba entender -velado. Ya sabía que lo que era una vela, por un lado una vela con mecha y cera, por otro, es la tela que ayuda a navegar con el viento a los barcos veleros. Si estás a dos velas es que no tienes dinero y como no puedes pagar la electricidad, tendrás que ver con la ayuda de dos velas. Mientras que si pasas la noche en vela, estarás toda la noche en vigilia, así que estarás despierto. “¡Eso es!”, pensé. Lo contrario a en vela —abandonar el estado de vigilia— será dormir tan profundo que ahora estará luchando por volver al mundo de los vivos. “Pues me alegro por ti David, yo con este calorazo no puedo ni dormir”; me alegré por él, de verdad, porque con el calor del verano español nunca podía descansar bien. Me miró, más confundido todavía y me dijo “Desvelado, tío, despierto, alerta, incapaz de dormir…” Resulta que desvelado es otra de esas palabras que, al no existir en inglés, puede llevar a confusión. Desvelado es no poder dormir porque alguien o algo te mantiene despierto; ya sean los vecinos si son muy ruidosos, o alguna preocupación.

8. Agujetas

La última palabra en mi lista de mis palabras favoritas en alemán era “Ahnungslosigkeit”, que llegó a la lista por su eufonía, es decir, por su sonido. De la misma manera, la palabra agujetas es una palabra muy gutural que combina consonantes y vocales que dan lugar a algunos de los sonidos más difíciles de imitar cuando se aprende español. Agujetas se refiere al dolor muscular que se tiene después de haber practicado mucho deporte. La palabra agujas en diminutivo, agujillas, recuerda de inmediato la imagen de miles de pequeñas agujas pinchando cada músculo por separado, aunque el origen real de la palabra agujetas no sea este. Una teoría bastante curiosa apunta a que su origen es semántico: agujetas era un término que se usaba para objetos de poco valor. Cuando el término se hizo más coloquial, se aplicó a los carteros como pequeños consejos cuando montaban a caballo en el siglo XVIII, que al final terminó designando los dolores que se experimentaban después de haber montado a caballo.

Las palabras son maravillosas, ¿no crees?
Yo sí lo creo.

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