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13 insólitas palabras en francés que todavía no conoces

No hay un idioma francés, sino muchas lenguas francesas. Dependiendo de si has nacido en el País Vasco francés, en París o en la cuenca mediterránea, te expresarás con giros lingüísticos locales que resultan muy difíciles de entender fuera de tu región. ¿Habías oído alguna vez estas 13 expresiones tan nuestras?
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13 insólitas palabras en francés que todavía no conoces

Ilustrado por Victoria Férnandez

Es increíble que a veces no nos entendamos hablando el mismo idioma. De hecho, la semana pasada estaba en un bar con un grupo de amigas cuando Constance, que llegaba tarde, exclamó: Y a dégun dans ce bar ! (¡No hay nadie en este bar!, en dialecto de la Provenza). Mathilde, que llevaba esperando media hora, le contestó: Mais qu’est-ce que tu bouinais ? (¿pero dónde te habías metido?, en dialecto de Normandía. ¡Llevamos esperándote treinta minutos!). Célia le propuso tomar un schlouk de bière (un trago de cerveza, en alsaciano), y Hélène dejó espacio a Constance para que se sentara mientras le decía: Allez, c’est bon, t’es rendue, assieds-toi ! (vale, no pasa nada, ya has llegado, siéntate aquí). ¿Y sabes qué? Pues que no entendí nada de lo que se habían dicho.

El francés es un idioma que varía según el humor y la cultura. Con el paso del tiempo, las regiones francesas han creado sus propias expresiones y han dado lugar a un vocabulario propio de acuerdo con su historia y sus costumbres. Evidentemente, todos los franceses hemos polemizado al menos una vez sobre el famoso pain au chocolat (nuestra napolitana)  (¿o debería decir chocolatine para que me entiendan en el sur? Y hay otra variante más, el petit pain, para los alsacianos). No obstante, quedarse con este ejemplo simbólico no sería justo. Hay multitud de palabras y expresiones intrínsecas en cada región de Francia. ¡Hemos seleccionado 13 palabras insólitas para que te hagas una idea!

Gouelle

“¡Madre mía, ha devorado la comida como una gouelle, no ha dejado ni una miga!”. No olvidemos que la gastronomía bretona es excelente. Por lo tanto, no es de extrañar que comamos mucho, como una gouelle (o gouel) o… como un goinfre (tragaldabas, en español). El nombre deriva de la palabra goéland (gaviota, en español), un animal famoso por su enorme voracidad. Exactamente la misma que podemos apreciar en un bretón frente a una galette-saucisse (una especie de crepe rellena de salchicha).

Bigaille

“Vaya, tengo mucha bigaille. Me la quitaré de encima en la panadería”. He crecido en el departamento Loira Atlántico y mi madre siempre me daba la bigaille que iba acumulando en el monedero cuando me mandaba a comprar el pan. Es decir, la bigaille hace referencia a las monedas pequeñas, los céntimos de poco valor de los que nos intentamos librar en las pequeñas compras. (Y si al final acabas reuniendo una gran cantidad, siempre puedes usarlas para llenar un jarrón; quedará muy bonito…).

(Être) gaugé

“¡Está lloviendo a cántaros, Michel va a llegar completamente gaugé!”. El tópico de Normandía es la lluvia, pero también llueve mucho en la región del Franco Condado. Y allí, cuando llueve, llueve de verdad. ¿Es posible que los habitantes de esta región estén tan acostumbrados al mal tiempo que hayan inventado una palabra para hacer referencia a “estar empapado”? Pues eso parece…

Frouiller

“No puede ser que ganes siempre, ¡seguro que frouilles!” Si alguien te dice esto, ¿es un cumplido o una acusación? Es posible que el término frouiller, que se utiliza en Lyon, provenga del latín fraus, fraudis, que significa “engaño, fraude”. Es decir, si juegas con alguien que frouille, ¡seguro que está haciendo trampas delante de tus narices!

Jaille

“Cargamos todo en el remolque y lo llevamos a la jaille”. Si no entiendes esta palabra, pregúntale a un habitante de Nantes o de Anjou… y te enviará a un vertedero. No es una palabra muy bonita, pero puede ser útil saber lo que significa.

Maronner

“¿Has dejado ya de maronner por haber perdido?”. La actividad favorita de los marselleses mal perdedores, ya que maronner hace referencia a “murmurar entre dientes”, lo que demuestra que están de mal humor y que refunfuñan por lo bajo.

Bugner

“No le vi llegar, nos hemos bugné en el aparcamiento”. Los más golosos seguro que han pensado en el buñuelo de Lyon, el llamado bugne, pero se equivocan… no van por ahí los tiros. El verbo bugner se utiliza en el sudeste de Francia, principalmente en las regiones de Lyon y Saboya. Proviene del término buigne (bosse en francés antiguo, “golpe”, en español). Pues sí, es justo lo que ocurre cuando hay un choque entre dos coches…

Peuf

“¿Te estás quedando conmigo? ¡Los muebles siguen llenos de peuf!”. Quizá los aficionados a los deportes de deslizamiento crean que peuf significa “nieve en polvo”, la “fresca”. Y aunque están en lo cierto, principalmente proviene de su parecido con la nieve y con el polvo. De hecho, la acepción principal de esta palabra de origen saboyano es simplemente poussière (“polvo”, en español), una palabra que proviene del antiguo vocablo francés pousse.

Ronquer

“Yo no he pegado ojo en toda la noche, y él ha ronqué como una morsa. La verdad es que en lo que se refiere al sueño somos como el día y la noche”. Sea como sea, quienes duermen a pierna suelta disfrutan de un sueño muy profundo. Esta palabra, que se emplea principalmente en el sudoeste de Francia, procede del afrancesamiento de la palabra española “roncar” o ronfler, en francés estándar.

Ramasse-bourrier

“Trae el ramasse-bourrier, todavía queda mucho polvo en el pasillo”. Antiguamente, el término bourrier, cuyo origen se sitúa en la zona de Poitiers, hacía referencia a la paja que quedaba en suelo tras trillar. Con el tiempo, el término pasó a denominar los restos de basura que quedan en el suelo. Para recogerlos (ramasser, en francés), había que utilizar un cepillo de mano, y así nació el término ramasse-bourrier, en lugar de pelle o pelle à poussière (“recogedor”, en español).

S’empierger

“No me caí por los pelos. Me empiergée con las raíces del árbol”. ¡Fíjate dónde pones los pies! S’empierger es un verbo pronominal originario del noreste de Francia que significa “tropezar, engancharse los pies con algo”. Parece ser que proviene de perche (vara), un utensilio empleado para impedir el avance de las reses de ganado.

Péguer

“Joel no ha fregado el suelo después de la fiesta, se pègue”. En la suela de los zapatos, se pègue. El chicle se pègue. Seguro que ya lo has adivinado, el verbo péguer, que habitualmente utilizan nuestros vecinos de Toulouse, significa coller (“pegarse”, en español). Y lógicamente este famoso verbo procede del vocablo occitano peguar.

Dérambouler

“Se ha déramboulé desde lo alto de la escalera sin caerse”. Se desconoce la etimología de esta palabra, pero el término es muy preciso: dérambouler significa “deslizarse por la rampa de una escalera”.
¿Realmente era necesario un término para describir esta acción? Para los habitantes de Lyon parece que sí.

​Como podrás imaginar, esta selección no es ni mucho menos exhaustiva. En tu mano está utilizar (y completar) estas expresiones correctamente la próxima vez que vengas de vacaciones a nuestro precioso país.

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Aline Franconnet
Equipada con un baguette fresco y mantequilla salada, Aline tomó sus cosas y decidió descubrir qué pasaba más allá de las fronteras de la Bretaña francesa. Pasó por Edimburgo y Atlanta, hizo un par de paradas en Lyon, Aix-en-Provence y París, pero fue finalmente en Berlín donde terminó desempacando sus maletas. ¡Síguela en Twitter!
Equipada con un baguette fresco y mantequilla salada, Aline tomó sus cosas y decidió descubrir qué pasaba más allá de las fronteras de la Bretaña francesa. Pasó por Edimburgo y Atlanta, hizo un par de paradas en Lyon, Aix-en-Provence y París, pero fue finalmente en Berlín donde terminó desempacando sus maletas. ¡Síguela en Twitter!
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