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Choque cultural: qué es y cómo superarlo

Vivir en el extranjero es una experiencia emocionante, con personas, costumbres y comidas nuevas, que puede transformar tu vida por completo. ¿Sabías que junto a tantos aspectos positivos puedes encontrarte también con un lado negativo?
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ESCRITO POR Claire Larkin
Choque cultural: qué es y cómo superarlo

Ilustrado por Victoria Férnandez

¿Qué es el choque cultural?

Aunque es complicado encontrar una definición concreta, el choque cultural hace referencia a las emociones confusas o desagradables que una persona puede experimentar cuando se expone a un nuevo entorno cultural. Por lo general, el choque cultural solo se produce después de que la persona haya pasado varios meses en contacto con una nueva cultura (por lo que los turistas no suelen experimentarlo) y, para sorpresa de algunos, es más común de lo que parece. Los síntomas del choque cultural pueden variar ampliamente, desde fatiga leve e irritabilidad hasta depresión y psicosis. Sin embargo, los efectos son mucho más evidentes cuando la persona se muda a un lugar con normas sociales muy diferentes a las suyas.

Las cuatro etapas del choque cultural

El término se le ha atribuido al antropólogo Kalervo Oberg, quien lo usaría por primera vez en 1960. Cuando hablamos de choque cultural, por lo general, nos referimos a las cuatro etapas de Oberg (posteriormente a 5). Analicémoslas:

  1. La luna de miel: esta es la primera etapa, donde cada detalle de tu nuevo hogar parece ser positivo. Cualquier diferencia entre la cultura de tu país y tu nuevo entorno parece divertida y emocionante. Incluso llegarás a idealizar esta nueva cultura y a afirmar que podría ser superior a la tuya.
  2. Negociación: en la segunda etapa comienzas a experimentar los aspectos negativos del choque cultural. Por lo general, has estado en esta nueva cultura durante unos meses, pero en lugar de sentirte maravillado por tu entorno, te sientes irritable y frustrado. Cosas tan sencillas como enviar una carta por correo o alquilar un lugar donde vivir (que serían cosas básicas en tu país de origen) se convierten lentamente en un dolor de cabeza.
    Incluso las diferencias culturales más sencillas, como los modales en la mesa o respetar una fila, pueden exasperarte en cuestión de segundos. Es muy probable que empieces a pensar que tu país es mejor y que la gente tiene un mayor sentido común, no porque sea verdad, sino porque allí conoces todas las reglas y costumbres.
  3. Ajuste: pasados unos meses (o un año) ya comienzas a crear tu propia rutina en ese nuevo país. Entiendes y te has amoldado a la mayoría de normas sociales y, por ponerlo de algún modo, te sientes “normal”. Puede que todavía no te sientas del todo como en casa, pero al menos ya comprendes y controlas lo que pasa a tu alrededor. En esta etapa ya cuentas con una visión más objetiva de la cultura de tu país anfitrión (e incluso de tu cultura de origen), donde no todo es malo, pero tampoco bueno.
  4. Adaptación: la última etapa es aquella en la que finalmente sientes que dominas la cultura. Esto no significa que la hayas asimilado por completo o que hayas renunciado a tus costumbres y creencias, sino que ya te sientes como un pez en el agua en la mayoría de circunstancias de tu nuevo hogar.
  5. El choque cultural a la inversa: aunque no forma parte de la lista original, el choque cultural a la inversa es la realidad de muchas personas. A esta etapa se enfrentan quienes han estado viviendo durante mucho tiempo en el extranjero y se tienen que volver a adaptar a las normas sociales de su cultura y país de origen. Esto, combinado con el hecho de que los aspectos culturales de tu país de origen pueden cambiar con el paso del tiempo, son los responsables de que el reajuste sea brusco y traumático. Muchos emigrantes sienten que después de adaptarse a nuevas culturas, nunca pueden realmente “volver a casa”.

También cabe resaltar que no todas las personas pasan por las cuatro etapas, especialmente quienes deciden regresar a sus culturas de origen o migrar a otro destino rápidamente. Algunas personas también experimentan el choque cultural en un orden diferente.

¿Cómo superar el choque cultural?

El choque cultural es una de las principales razones por las que las personas deciden “abortar misión” y regresar a sus lugares de origen antes de tiempo. Cuando se sienten aislados y desconectados de su entorno, la primera reacción es querer volver a casa. Los problemas de pareja son otra de las razones más comunes para abandonar el país antes de lo planeado. Para muchas personas, un nuevo trabajo en otro país significa que toda la familia debe mudarse al extranjero. A continuación te presento cinco consejos prácticos para que superes el choque cultural y ayudes a tu familia o amigos a que lo hagan también:

  1. Prepárate con anticipación: este es tal vez el consejo más obvio, pero tomarse el tiempo para aprender sobre la nueva cultura antes de aterrizar puede tener un gran impacto a la hora de convertir ese nuevo país en tu hogar. Si tu futuro lugar de trabajo o universidad tiene cursos preparatorios, ¡tómalos! A menudo estos seminarios ofrecen información sobre las costumbres locales, con lo que algunos aspectos no te tomarán por sorpresa. Además, saber a qué te vas a enfrentar disminuye la probabilidad de un retorno anticipado.
  2. Aprende el idioma local: uno de los mejores consejos que puedo darte es que aprendas el idioma, no puedes imaginarte la diferencia que supone poder comunicarse. Hacer amigos es mucho más fácil cuando entiendes las bromas y puedes ser partícipe en sus conversaciones. Claro, seguramente te toparás con muchas personas que hablen español, pero estarás perdiéndote una faceta totalmente diferente de la cultura. Además, es una pena desperdiciar la oportunidad de sumergirte lingüísticamente en la cultura.
  3. Haz amigos en tu nuevo lugar de residencia: por supuesto, hacer amigos es de esas cosas fáciles de decir pero difíciles de hacer. Sin embargo, eso no significa que no sea una parte fundamental de la integración. Tu círculo de amigos es uno de los aspectos más importantes para evitar o salir del choque cultural, pues contarás con apoyo emocional cuando las cosas se pongan difíciles. Existen claros beneficios psicológicos relacionados con las amistades en el extranjero, especialmente porque son estas personas quienes te harán sentir acogido y te ayudarán a ver la luz al final del túnel.
  4. No dejes de lado tus intereses: la mayoría de nosotros tenemos actividades fuera del trabajo (o escuela) que le dan sentido y forma  a nuestras vidas. Algunos aman el deporte o el arte, otros dedican su tiempo libre a ayudar a los desfavorecidos… Aunque no lo creas, puede que realizar estas actividades en tu nuevo lugar de residencia sea la clave para manejar el estrés y hacer nuevos amigos.
  5. Escucha a tu cuerpo y cuida tu salud: como mencioné anteriormente, los efectos del choque cultural pueden ser la irritabilidad o la depresión, incluso los más fuertes pueden verse afectados por un incontrolable sentimiento de estrés y agotamiento. Por esta razón es importante ser consciente de lo que necesitas y buscar ayuda en caso de que sea necesario.
    Es completamente normal sentirse abrumado al mudarse a otro país. No es posible alcanzar un estado zen con tantos cambios sucediendo a tu alrededor. Disfruta de las cosas nuevas y trata de encontrar actividades que disminuyan la ansiedad y te tranquilicen; ¡pero no conviertas esto en una excusa para enclaustrarte y aislarte completamente!

No estás solo, no eres el primero ni el único que sale de su país para instalarse en otro, ni mucho menos el único que no habla el idioma. Pero recuerda que hablar la lengua local hará que la integración sea mucho más fácil. Da el primer paso y comienza a invertir en tu bienestar.

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