El rol del aprendizaje de idiomas en la educación para la ciudadanía mundial

Ser un ciudadano del mundo no solo significa viajar.
La ciudadanía mundial representado por una imagen de una ciudad con mucha gente.

¿Qué significa ser un ciudadano del mundo? Puede sonar un poco banal. En cierto sentido, todos somos ciudadanos del mundo desde que nacemos. Sin embargo, la ciudadanía mundial como concepto es un ethos que nos guía para pensar en el mundo. Aunque pueda parecer que un “ciudadano mundial” es solo alguien a quien le gusta viajar. En concreto, la educación para la ciudadanía mundial es un marco que diversos grupos utilizan. La idea principal es que vivimos en una sociedad globalizada, por lo que nuestro aprendizaje no se debe centrar solo en un lugar o tema. En lugar de ello, debe analizar cómo todo interactúa y se influye mutuamente. 

Como puedes imaginarte, el aprendizaje de idiomas puede ser una parte importante de la educación para la ciudadanía mundial. Aunque la relación entre ambos no es necesariamente clara. A continuación, analizaremos qué es realmente la educación para la ciudadanía mundial y qué papel desempeña el multilingüismo.

¿Qué es la educación para la ciudadanía mundial?

Aunque existen diversas formas de educación para la ciudadanía mundial (ECM), uno de los marcos más populares es el propuesto por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. La idea principal es adaptar los currículos de las escuelas para que se centren en los problemas sociales, políticos, medioambientales y económicos que trascienden las fronteras. 

La idea de la ECM no es cambiar por completo lo que las personas aprenden. En su lugar, utiliza temas ya existentes, como la geografía, la ciencia, la historia o la literatura, y les aporta un enfoque diferente. Las clases de ciencias, por ejemplo, podrían incluir más información sobre el cambio climático y cómo el calentamiento del planeta está afectando a los ecosistemas. Los cursos de ciencias sociales podrían centrarse más en los derechos humanos. La idea no es prescribir los hechos y las cifras que una persona debe aprender, sino mostrar cómo las cosas que ya está aprendiendo están más relacionadas de lo que podría pensar inicialmente.

El otro aspecto de la ciudadanía mundial, que comienza con la educación, es que anima a las personas a contribuir a sus comunidades y al mundo. No basta con saber cómo el dióxido de carbono contribuye al calentamiento global; la ECM quiere que las personas den un paso más y actúen. Puede tratarse de reducir la huella de carbono personal, protestar por una causa o presionar al gobierno para que introduzca cambios sistémicos que sean beneficiosos para el medio ambiente. 

Por lo tanto, ser un ciudadano del mundo no consiste solo en reconocer que todos los seres humanos estamos unidos. También debes emplear tu tiempo y tus recursos para contribuir a hacer del mundo un lugar mejor.

Cómo el aprendizaje de idiomas puede convertirte en un mejor ciudadano del mundo

Ser multilingüe no es necesariamente un requisito para ser un ciudadano mundial. La condición para entrar no es cuántos lugares has visitado o cómo de cosmopolita eres, sino tener interés por el resto del mundo. Dicho esto, el aprendizaje de idiomas y la ciudadanía mundial van de la mano en muchos sentidos.

Por un lado, conocer otro idioma amplía tu conocimiento del mundo. Una de las razones más mencionadas para aprender un idioma es que ofrece una visión de otras culturas que no puedes obtener solo con tu lengua materna. También te permite comunicarte con comunidades de personas totalmente nuevas.

Esta segunda ventaja está vinculada al otro motivo por el que el aprendizaje de idiomas tiene sentido para un ciudadano mundial comprometido: es una habilidad útil para contribuir a la comunidad mundial. Si cooperas con grandes redes de personas, es muy probable que te encuentres con una gran diversidad de idiomas, y ser capaz de hablar más de uno será de gran ayuda. 

Puede que te surja una pregunta: ¿Qué idioma debo aprender? No hay una respuesta que sirva para todos. Si ya sabes cómo te gustaría cooperar, puedes guiarte por ello. Por ejemplo, si buscas un voluntariado en tu comunidad, puedes elegir un idioma que se hable donde vives. Para los que busquen un reto más grande, puede que les interese una lengua minoritaria que necesite más traductores e intérpretes. Sería imposible aprender todos los idiomas que existen, pero empezar con uno es una excelente manera de conectar con el mundo que te rodea.

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