7 cosas que el idioma inglés no puede (pero otros idiomas sí)

Como cualquier otro idioma, el inglés es capaz de comunicar ideas complejas. Pero hay una gran cantidad de cosas que ese idioma no puede hacer.
7 cosas que el idioma inglés no puede (pero otros idiomas sí)

Las personas que solo hablan un idioma tienen una visión limitada de lo que el lenguaje, como un todo, es capaz de hacer. Hay más de 7000 idiomas en el mundo, que poseen diferentes características y particularidades. Si bien cada idioma es capaz de posibilitar la comunicación, hay algunas cosas que el idioma inglés, en particular, no puede hacer y que otros idiomas sí pueden. Una de las cosas más interesantes de aprender otras lenguas es darse cuenta de las limitaciones del propio idioma.

Cada idioma tiene sus limitaciones y sus ventajas. Aquí te presentamos una lista de las cosas más sorprendentes que el idioma inglés no es capaz de hacer. Esta lista no debe ser entendida como una afrenta al idioma inglés, sino más bien como una loa a la vasta variedad de idiomas que se hablan en todo el mundo.

7 cosas que el idioma inglés no puede (pero otros idiomas sí)

1. Jugar con el orden de las palabras

Sentence this can I not understand (Oración esta puedo yo no entender) O, en el orden correcto: I can not understand this sentence. (No puedo entender esta oración.) El idioma inglés, salvo excepciones, prescribe un orden bastante estricto para estructurar la oración. Específicamente, posee una estructura denominada de sujeto-verbo-objeto. Esto quiere decir que el sujeto se encuentra en primer lugar, seguido del verbo y después de este, el objeto. Si bien las oraciones en inglés pueden complejizarse, este patrón rige la mayoría de las oraciones. “I (sujeto) love (verbo) you (objeto).” (Te amo) posee la misma estructura que “The angst-filled gorilla with razor-sharp teeth (sujeto) angrily threw (verbo) an unripened banana (objeto).” (El gorila asustado y de dientes filosos arrojó enojado una banana verde.)

Esta estructura también está presente en el español y por ese motivo te parecerá familiar. Para ti resultará probablemente obvio que el sujeto esté en primer lugar. Pero no es la única manera de estructurar una oración: existen idiomas que adoptaron el formato verbo-sujeto-objeto, sujeto-objeto-verbo u otras variantes. Por ejemplo, en idiomas como el xavante y el guarijo es habitual comenzar con el objeto. Y algunos idiomas carecen de un orden estrictamente prefijado. La mayoría de los idiomas tienden a tener un orden dominante, pero algunos, como el griego, tongano, ute y alemán, permiten cierta flexibilidad en el orden. Dichos idiomas tienden a poseer marcadores como partículas, conjugaciones o declinaciones que permiten identificar el sujeto y el objeto independientemente de su posición en la oración.

2. El futuro

No caben dudas de que el idioma inglés es capaz de expresar que un hecho ocurrirá en el futuro. Sin embargo, carece de una forma verbal de futuro que prescinda de auxiliares. Para expresar que algo ocurrirá en el futuro se necesita el auxiliar will: I will walk (Caminaré). También es posible hablar sobre el futuro utilizando el presente acompañado de una información temporal: I walk tomorrow (Mañana camino). El inglés no es el único idioma que posee esta característica. El alemán, por ejemplo, también hace uso de un verbo auxiliar: werden. Dado que en español podemos referirnos al futuro sin apelar a auxiliares, quizás necesites algo de tiempo para acostumbrarte a esta característica. 

3. Representar todas las vocales en la forma escrita

¿Cuántas vocales posee el idioma inglés? Si le echas un vistazo al alfabeto, pareciera tener solo cinco: A, E, I, O, U. Seis si agregas la Y. Pero si escuchas bien, en realidad existen en inglés muchos más sonidos vocálicos. El inglés británico meridional tiene 19, y ese número puede variar dependiendo del dialecto. Esta cantidad de vocales no se encuentra representada en el sistema de escritura y hace muy difícil para quienes aprenden el idioma saber la pronunciación correcta.   En español, la escritura refleja de modo más o menos completo la pronunciación de la palabra. 

4. Combinar sustantivos para crear nuevas palabras 

No caben dudas, en inglés es posible crear palabras compuestas, pero existen límites respecto a lo que se considera aceptable. Puedes decir notebook para referirte a una libreta que tiene notas dentro, pero si dices fictionbook para referirte a un libro que contiene ficción, te van a decir que esa no es una palabra. Hay idiomas que son más tolerantes y más liberales en lo que a combinaciones respecta.  

El alemán tiene fama de acuñar con frecuencia términos compuestos para definir con precisión una circunstancia: Schadenfreude es un ejemplo de ello. Se utiliza para referirse al placer que se experimenta ante la desgracia ajena. Surge de combinar Schade (daño) y Freude (alegría). El alemán no es el único idioma capaz de producir estas combinaciones y esta característica no lo hace mejor o peor. Otros idiomas, como el vietnamita, no permiten combinar las palabras y sin embargo pueden expresar sin problemas la combinación de ideas o conceptos. El encanto del alemán radica en la posibilidad de expresar en una sola palabra y con precisión ideas que en otros idiomas necesitan toda una oración. 

5. Pronombres formales

Quienes hablan inglés no están acostumbrados a distinguir entre pronombres formales e informales. Existen muchas maneras de mostrar respeto, pero un pronombre extra, como “usted” en español, no existe. El idioma francés usa vous, el alemán Sie, pero el inglés posee solo un pronombre para la segunda persona. Tampoco existe un pronombre diferente para la segunda persona del plural. Algunos dialectos poseen alternativas: y’all en el inglés americano meridional o yinz en la parte occidental de Pensilvania, pero dichas palabras no se encuentran ampliamente difundidas. 

Lo curioso es que el idioma inglés supo poseer tales pronombres formales. En inglés antiguo, thou era la forma de la segunda persona del singular y ye, la del plural. En el siglo XIII su uso se modificó y thou pasó a ser informal y ye, formal. Con el paso del tiempo, ye se transformó en you y reemplazó a ambos.

6. Estandarización

El inglés es el idioma más hablado del mundo. Más de mil millones de personas hablan alguna de sus variantes. Es poco sorprendente que no sea posible establecer convenciones que cubran todos los casos. Esto no significa que no existan estándares creados por ciertos grupos, pero los mismos varían según el país o la región. El inglés americano, el británico y el australiano son diferentes entre sí y es inapropiado decir que uno de ellos es el estándar.

Podríamos decir, con razón, que ningún idioma es pasible de ser estandarizado. Aún el francés, que posee como ente regulatorio a L’academie française, carece de convenciones que sean aplicadas por absolutamente todas las personas francoparlantes. Idiomas con pocos hablantespodrían tener más posibilidades de lograr una estandarización. Aquellos idiomas en peligro de desaparición poseen por fuerza menos variantes porque los grupos que los hablan son más homogéneos. Y si un idioma solo tiene una persona que lo hable, cosa que sucede con una docena de idiomas, podríamos decir que esa persona fija el estándar. El inglés, como todo idioma diseminado ampliamente, tiene dificultades para lograr una estandarización.

7. Dejar de sufrir cambios

Existe una tendencia en educación que consiste en tratar el presente de un idioma como el estadio final de su evolución. El idioma inglés era muy diferente hace algunos siglos, pero aún hoy se encuentra en permanente cambio.  

Por ejemplo, las palabras adquieren nuevos significados: Literally (literalmente) puede utilizarse con el sentido de not literally (no literalmente) y bad (malo) puede ser good (bueno), por no mencionar a la tecnología, que nos ofrece constantemente nuevos vocablos.  Estos cambios no son siempre bien recibidos: cada generación tiende a desdeñar el lenguaje de la generación siguiente, pero eso no impide que el idioma deje de cambiar. También se pueden encontrar cambios a nivel gramatical: Los pronombres de la tercera persona del singular en inglés tienen una marca de género: hay un pronombre masculino y otro femenino. Al usar they como pronombre singular para la tercera persona, se generó la posibilidad de referirse a un individuo sin hacer referencia a su género.

Te podrás preguntar: ¿Pero existe algún idioma que no cambie? La respuesta es que sí: las lenguas muertas no cambian. Idiomas como el latín, el sumerio y el sánscrito dejaron de cambiar cuando se dejaron de tener hablantes nativos. Existen personas que pueden comprender y hasta escribir en alguno de esos idiomas, pero sin hablantes nativos ninguna evolución es posible.

Y entonces podrías, con justa razón, pensar: Entonces no hay nada que el idioma inglés no pueda hacer. Probablemente no pase de la noche a la mañana que se imponga una nueva estructura en la oración, pero las variedades de inglés que se hablarán en algunos años probablemente difieran de la actual. Como todas las lenguas naturales, el inglés necesita cambiar para mantenerse vivo.

Este artículo se publicó originalmente en la edición en inglés de la revista de Babbel.

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