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¿Se puede definir un idioma como un idioma rápido?

¿Qué criterios deben aplicarse para poder decir que un idioma se considera un idioma rápido? ¿Y es el español un ejemplo de los más veloces?
¿Se puede definir un idioma como un idioma rápido?

Quien acaba de empezar a aprender un idioma no se salva de la siguiente experiencia: ha estado avanzando, siente que conoce el nuevo vocabulario y la gramática, e incluso cree que puede hablar con un hablante nativo por primera vez; pero tan pronto abre la boca, se le cae la mandíbula. ¿Conoces la sensación? Tu cerebro se siente desprotegido ante la rápida avalancha de sílabas. Y antes de que puedas pronunciar un hello, prefieres huir (está bien, tal vez no huyas). Pero ¿qué es lo que sucede en esta situación? ¿Hay otros idiomas que van más rápido que otros? Echamos un vistazo a la velocidad de los idiomas para averiguar qué está pasando y qué idiomas son más rápidos.

Velocidad de los idiomas: ¿algunos son más rápidos que otros?

Para responder rápidamente a esta pregunta: sí, algunos idiomas tienen una tasa de sílabas por segundo más alta que otros, lo cual los hace técnicamente más rápidos. Pero vale la pena considerar un par de factores más que influyen en la forma como interpretamos la velocidad de una lengua.

Es probable que tu impresión de que hay idiomas más rápidos que tu lengua materna se deba a tu nivel de dominio del idioma que estés aprendiendo. Los profesores de idiomas de todo el mundo inician a sus estudiantes por medio de versiones lentas del idioma de aprendizaje. La razón es obvia: no hace falta realizar un estudio para demostrar que, hablado con lentitud, el idioma extranjero es más fácil de comprender para los oyentes. Si comparas a un hablante nativo con los actores que grabaron, por ejemplo, «Cómo presentarse en inglés», vas a sufrir un desajuste mental.

Otra teoría que explica las diferencias en la percepción auditiva es la isocronía. Las personas dedicadas a estudiar la isocronía han señalado diferencias entre la velocidad de los idiomas según su tiempo se divida en sílabas (cada sílaba tiene la misma longitud) o en acentuación (el intervalo entre cada dos sílabas acentuadas es igual). También hay una tercera categoría, que tiene un tiempo de mora (cada mora tiene la misma duración). La estructura moraica, que no es una forma común de medir el español, divide las sílabas en partes. Dependiendo de su valor, una sílaba puede tener una, dos y hasta tres moras en algunos idiomas. Las moras se usan más comúnmente para analizar idiomas como el japonés.

Para que todo sea más fácil de imaginar, afortunadamente existe una nomenclatura más simple. El fonético galés Arthur Lloyd James distinguió varios tipos de idiomas al afirmar que el español y los idiomas afines tienen un ritmo de ametralladora (medido en sílabas), mientras que el inglés y otros idiomas semejantes tienen un ritmo de código morse (medido por la acentuación). Mientras que el inglés parece tener sílabas de diferente longitud (como el código morse), el español tiene un torrente de sílabas (como una ametralladora). Las lenguas de ritmo de ametralladora suenan, especialmente a los oídos acostumbrados al ritmo del código morse, mucho más rápido.

El problema con la teoría de la isocronía es que en realidad no está demostrada. Cuenta con muchos defensores, pero sigue siendo un concepto polémico que aún no ha sido completamente confirmado por los datos. Se tiene que seguir investigando, pero por ahora las sílabas por segundo son nuestra mejor medida de la velocidad de las lenguas.

¿Cuáles son los idiomas más rápidos?

Lamentablemente, no se han realizado estudios amplios sobre la velocidad de las lenguas. Un estudio de 2011 de la Universidad de Lyon analizó 7 idiomas, listados así según el orden de velocidad: japonés (7,84 sílabas por segundo), español (7,82), francés (7,18), italiano (6,99), inglés (6,19), alemán (5,97) y mandarín (5,18). Sin embargo, siete es un número bastante pequeño.

El estudio más reciente, publicado este año en la revista Science Advances, analizó 17 lenguas, lo cual es mejor, aunque sigue muy por debajo de las aproximadamente 7000 que existen en el mundo. Entonces, si bien este artículo no puede prometer que alguno de estos idiomas pertenezca a los «más rápidos», te presentamos la clasificación de los 17 que se han estudiado, en orden de mayor a menor velocidad. Igualmente, vale la pena señalar que dentro de un mismo idioma los hablantes pueden variar en la rapidez con que hablan (solo piensa en el ritmo de un subastador).

  1.  Japonés
  2.  Español
  3.  Vasco
  4.  Finlandés
  5.  Italiano
  6.  Serbio
  7.  Coreano
  8.  Catalán
  9.  Turco
  10.  Francés
  11.  Inglés
  12.  Alemán
  13.  Húngaro
  14.  Chino mandarín
  15.  Cantonés
  16.  Vietnamita
  17.  Tailandés

Si bien es solo una pequeña selección, te da una buena idea de cómo varía la velocidad de los idiomas en todo el mundo. Las lenguas cuyo tiempo se divide en sílabas (y en moras) se encuentran en la parte superior, mientras que las lenguas tonales suelen ocupar la parte inferior.

Entonces, ¿algunos idiomas sí son más rápidos que otros?

Todo esto puede parecer un poco extraño. Si algunos idiomas son más rápidos que otros, parece que se cae en un relativismo lingüístico, según el cual el idioma que uno habla afecta a la forma como interactúa con el mundo (generalmente esto no es cierto). Pero resulta que la «velocidad del idioma» no es un fenómeno tan simple que se reduzca a las sílabas por segundo.

El mismo estudio de Science Advances de este año que clasificó la velocidad de algunos idiomas también analizó un fenómeno más profundo: ¿con qué rapidez transmiten información las lenguas? Esta pregunta es compleja, comenzando por el hecho de que la densidad de información se calcula traduciendo sílabas a bits. El volumen de información que puede tener una sílaba se mide en términos de si esa sílaba ayuda al oyente a determinar cuál será la sílaba siguiente. Básicamente, el cerebro humano se considera un ordenador con función de texto predictivo, y cuanto más rápido ayude el idioma a reducir las opciones de lo que probablemente se dirá a continuación, mayor será la densidad de información.

El análisis al que los investigadores sometieron a 170 hablantes mostró que a pesar de las variaciones en las sílabas pronunciadas por segundo, la cantidad de información es prácticamente la misma en todos los idiomas: alrededor de 39 bits por segundo. Los idiomas que cuentan con una baja tasa de sílabas por segundo lo compensan con una tasa alta de información por segundo, y viceversa. En términos generales, aunque algunos idiomas tienen una velocidad más alta, no son mejores ni más eficientes. Aún no se ha investigado por qué exactamente sucede esto, pero podría deberse a que el cerebro tiene una medida óptima de entrada de información. 

¿Qué significa esto a la hora de aprender un nuevo idioma? Por un lado, es reconfortante saber que ningún idioma es mejor que otro. Pero honestamente, nada de esto facilitará tus primeros encuentros con un hablante nativo. Solo recuerda que debes tomarte tu tiempo, concentrarte y no sentirte incómodo al decir en otro idioma: «No lo entiendo. ¿Podrías repetirlo un poco más despacio?».

En italiano:

Scusa, non capisco.
Potresti parlare più lentamente, per favore?

En francés:

Pardon, je n’ai pas compris.
Pouvez-vous parler plus lentement, s’il vous plaît ?

En alemán:

Es tut mir leid, ich verstehe nicht.
Könnten Sie bitte etwas langsamer sprechen?

En húngaro:

Elnézést, de nem értem!
Tudna egy picit lassabban beszélni?

En japonés:

すみません、分かりません。(Sumimasen, wakarimasen.)
もう少しゆっくり話してください。(Mousukoshi yukkuri hanashite kudasai.)


¿Te gustó este artículo sobre el español como un idioma rápido? Aprende sobre otros idiomas en los siguientes textos:

Aprender un idioma con la app es una actividad que encaja perfectamente en tu rutina diaria.
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Thomas Moore Devlin
Thomas creció en los suburbios de Massachusetts y se mudó a Nueva York porque quería vivir en un lugar que fuera exactamente lo contrario de su ciudad natal. Estudió literatura inglesa y lingüística en la Universidad de Nueva York, pero pasó la mayor parte de sus estudios trabajando para el Washington Square News. Síguelo en Twitter.
Thomas creció en los suburbios de Massachusetts y se mudó a Nueva York porque quería vivir en un lugar que fuera exactamente lo contrario de su ciudad natal. Estudió literatura inglesa y lingüística en la Universidad de Nueva York, pero pasó la mayor parte de sus estudios trabajando para el Washington Square News. Síguelo en Twitter.

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