El conejillo de Indias (de los Andes) y otras anécdotas de malentendidos lingüísticos 🙄

¿Por qué el cuy o conejillo de indias se llama así si no es de la India? ¿Y la ruleta rusa? ¿Es de Rusia? Bueno, veamos…
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El conejillo de Indias (de los Andes) y otras anécdotas de malentendidos lingüísticos 🙄

Toda lengua es rica en bellísimas expresiones que cuentan historias y vicisitudes y que han llegado hasta nuestros días desde tiempos remotos: ¿cuántas veces las pronuncian sus hablantes sin siquiera preguntarse si en realidad conocen su origen?

Pues permíteme que lo diga: es una lástima. Y no solo porque estas expresiones encierran mundos y tradiciones, sino porque, a veces, se utilizan fuera de contexto.
No sé a ti, pero a mí me encanta enriquecer una conversación con anécdotas y curiosidades; no te sorprendas si, por tanto, me oyes repetir en más de una ocasión que ciao es una palabra que se utiliza en todo el mundo sin saber que deriva del véneto (a decir verdad, ni siquiera muchos vénetos lo saben), o también que no es para nada apropiado autodefinirse como snob pensando que es algo positivo.

Ciao es una contracción de la palabra s’ciao (schiavo), procedente del véneto. Por tanto, saludar a alguien con ciao, es un modo de decir a dicha persona que le eres leal y que estás a su servicio, tal como los esclavos. Algo como el “sumercé” utilizado en algunas regiones colombianas y que proviene del colonial “a su merced” o el “mande” mexicano. Snob, por su parte, es una contracción del latín sine nobilitate, es decir, “sin nobleza”. Así que piénsalo bien la próxima vez que decidas utilizar esta expresión.

Hace unos cuantos días, me puse a pensar en los distintos adjetivos de nacionalidades asociados a objetos, hechos y situaciones particulares bastante comunes en la vida diaria. Me refiero a expresiones del tipo sauna finlandesa, baño turco, indian summer (veranillo de San Martín) y puntualidad suiza. ¿Te parecen obvias? ¿Estás pensando que es normal definir las cosas según su lugar de origen? Cierto, la sauna finlandesa se llama así porque se inventó precisamente en Finlandia (de hecho “sauna” es una palabra finesa).

¿Y el resto? ¿Y si te dijera que no es el caso de todas las expresiones?

Estas son algunas de las curiosidades que debes tener en cuenta para que tus conversaciones sean más ingeniosas, brillantes y ricas en anécdotas.

Conejillo de Indias

El conejillo de Indias, (conocido también como cuy o cobaya), es un simpático animal doméstico, muy inteligente y famoso por su inconfundible silbido. Pues bien, tienes que saber que el nombre que se le dio está completamente equivocado. En primer lugar, el “conejillo” no es un conejo, sino un roedor parecido a un hámster grande. En segundo lugar, su origen se sitúa unos cientos de kilómetros más al oeste: la cobaya es originaria de América Latina, más específicamente de la región Andina. Es muy probable que este error provenga de la creencia errónea del pasado (después de todo, fue Cristóbal Colón quien seguramente cayó en este error), cuando se pensaba que América del Sur era, en realidad, la India. En resumen, el error se fue perpetuando y lo que debería ser llamado «hámster grande de Ecuador» o «conejillo de Perú» cambió de especie y de país.

Curiosidad adicional

Parece que nadie en el mundo se ha percatado de que la cobaya o cuy pertenece a la familia de los roedores y no a la de los leporinos: de hecho, el error sobre la especie es común en casi todas las lenguas. Sin embargo, la peor parte se la lleva el origen: en italiano, francés y portugués, es un cerdito que viene de la India (cochon d’Inde, porquinho da Índia, porcellino d’India); en alemán, ruso y polaco, se habla de un “mar” genérico; mientras que en inglés y neerlandés eligieron Guinea, en África, como lugar de origen de este pequeño mamífero. Es decir, que el error puede variar, pero si nos equivocamos todos, tampoco es para tanto.

Hacerse el sueco o hacerse el gringo

Debo admitir que mis amigos suecos no se pusieron muy contentos cuando les expliqué el significado de esta expresión: decirle a alguien “no te hagas el sueco” significa que lo estás considerando un poco tonto, un poco desentendido. Aunque en España también se usa la expresión “hacerse el sueco” para ese amigo al que le gusta irse sin pagar, en Latinoamérica se usa la expresión “hacerse el gringo” para explicar que te estás desentendiendo de algo. A pesar del elevado potencial ofensivo de esta expresión, su origen está muy discutido pero se relaciona siempre con el idioma. Desde los marinos suecos que llegaron a tierras españolas y se hacían los que no entendían el idioma para hacer de las suyas, está el gringo que tampoco habla el idioma y logra evitar ciertas situaciones. Como se suele decir, el resto es historia.

Beso francés

Tal como lo estás pensando: no tiene nada que ver, o casi nada, con nuestros vecinos transalpinos.
La expresión “beso francés” deriva del inglés french kiss, y nace de un estereotipo: al inicio del siglo pasado, los británicos consideraban que los franceses eran muy libertinos. ¿No es extraño que el español haya decidido copiar una expresión extranjera para definir este beso íntimo y romántico cuando a los hispanos nos califican de románticos y apasionados? En Italia, el famoso beso francés se conoce también como bacio alla fiorentina (beso a la florentina).

Cuadro sueco

¿Te acuerdas del gimnasio del colegio, verdad? Las pértigas, los balones medicinales, las colchonetas azules sobre las que aterrizabas tras intentar hacer un salto de altura bastante penoso, aquel olor inconfundible de plástico, zapatillas deportivas y, por último pero no por ello menos importante –por decirlo de algún modo–, el temible cuadro sueco.
En este caso, el adjetivo de nacionalidad es correcto: el cuadro sueco, junto con la espaldera, fue inventado en Suecia por el profesor Pehr Henrik Ling.

¿Por qué te hablo de él, entonces?

¿Sabes qué significa la expresión alemana schwedische Gardinen? La traducción literal es “cortinas suecas” y se refiere a los barrotes de la prisión que, mira tú por dónde, se entrecruzan en cuadros muy similares a los que forma el aparato de gimnasia del que te hablo. ¿Coincidencia? Lo que es cierto es que a mí el cuadro sueco nunca me gustó (o puede que nunca entendiera cómo utilizarlo).

Ruleta rusa

El origen de este peligrosísimo juego solo es ruso por casualidad. Se decidió llamarlo ruleta rusa solo porque la primera persona que describió las reglas en un libro fue el escritor ruso Mikhil Lermontov: no obstante, nada hace pensar que el juego se haya inventado en este país. De hecho, la palabra roulette o ruleta proviene del francés y está inspirada en el juego de azar.

Al igual que en el casino, solo la suerte (o la mala suerte) de los participantes dicta el resultado del juego y el movimiento del tambor del revólver en la fase inicial es muy parecido al de la ruleta (también llamada girella en italiano).

Zuppa inglese y Pan di Spagna

Si al comer una deliciosa zuppa inglese, la sopa inglesa en español, o un esponjoso pan di Spagna te crees muy internacional, te estás equivocando. Estos deliciosos dulces forman parte de la tradición culinaria italiana. De todos modos, en Italia se cocina de maravilla, ¿no?

Apuesto a que te estás preguntando por qué se llaman así.

Aunque no quepa duda de su origen italiano (la receta de la zuppa inglese aparece por primera vez en el recetario de Pellegrino Artusi publicado en 1891), nadie sabe con exactitud la región en la que se inventó y cocinó la zuppa inglese por primera vez, aunque hoy en día es muy común en todo el norte y centro de Italia.
Por tanto, ¿quién decidió atribuirle un origen británico?

Las teorías al respecto son:

Cuando se inventó, se creía que el adjetivo era adecuado para describir la gran cantidad de alcohol presente en este dulce (la zuppa inglese está, literalmente, empapada en licor), debido al estereotipo de que a todos los británicos les gustaba empinar el codo.
La segunda teoría es bastante más simple y sensata: se cree que la receta de la zuppa inglese es una versión de un postre británico real, llamado trifle, que se hizo popular en la época isabelina para aprovechar lo que sobraba de la comida que se consumía en la corte.

Por lo que respecta al pan di Spagna (nuestro bizcocho), sería una versión de la famosa pâte génoise, inventada en Génova y exportada a la península ibérica de la mano del embajador Domenico Pallavicini o, mejor dicho, gracias a su cocinero privado.

Para acabarlo de enredar, tienes que saber que el pan di Spagna se utiliza como base para… ¡la zuppa inglese!

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