Por qué hablar otro idioma es importante para vivir en el extranjero

Cuando me mudé por primera vez a otro país, habían dos cosas a las que les tenía mucho miedo: pagar en el supermercado y hablar por teléfono. En este artículo te explico algunas de las ventajas de hablar el idioma cuando vives en otro país.
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Por qué hablar otro idioma es importante para vivir en el extranjero

Ilustraciones de Alejandro Mesa

Si todavía no has emigrado, seguramente tienes a algún conocido, ex o familiar que empacó sus maletas y decidió dejarlo todo para irse a otro país. Cada historia es diferente, hay quienes se van a trabajar o a estudiar, a buscar nuevas oportunidades o detrás de algún amor. Están los que se van de vacaciones y nunca regresan, quienes se mudan solos o acompañados y quienes se tienen que ir… En fin, podríamos quedarnos enumerando motivos para emigrar, pero al final, al mudarnos al extranjero (especialmente a un país donde no hablan español) siempre nos vamos a topar con ciertas situaciones que pondrán a prueba nuestra paciencia y en las que hablar un segundo idioma —o mejor aún, el idioma local— marcarán la diferencia.

1. Visa para un sueño

Comencemos por el principio y por la sabiduría urbana de Juan Luis Guerra. Si queremos mudarnos definitivamente o durante más de 6 meses a otro país (a menos que seas español y quieras quedarte dentro de la UE), siempre nos tendremos que enfrentar a los consulados y a las visas. Y puede que en cada consulado hablen español y puedas hacerte entender fácilmente, pero la mayoría de informaciones relevantes, de formularios y de “letra pequeña” suele encontrarse únicamente en el idioma local y ahí es donde nos enfrentamos al primer reto.

  • Las universidades internacionales tienen su información en el lenguaje local y, en la mayoría de los casos, en inglés. Así que para entender los requisitos de solicitud a la universidad tendrás que hablar al menos inglés.
  • Si lo que quieres es presentarte a un puesto de trabajo en una empresa en el extranjero, seguramente tendrás que redactar tu CV junto con una carta de motivación (al menos) en inglés.
  • En caso de que quieras hacer un curso de idiomas (ya sea inglés, alemán, francés, danés o cualquier otro) por tu cuenta, tendrás que buscar, leer y entender las condiciones de cada escuela de idiomas, así como los precios, que suelen incluir costes de matrícula, libros, etc.

Claro, siempre puedes acudir a costosas agencias que prometen hacerse cargo de todo el papeleo, pero recuerda que una vez te bajas del avión, tendrás que encargarte de todo por cuenta propia.

2. Adaptarse al nuevo país

Mudarse a otro país = sentimientos encontrados. Por un lado, nos enfrentamos a las expectativas y a la euforia de lo novedoso y, por otro, a las incertidumbres de un nuevo comienzo, así como a la nostalgia de todo lo que dejamos atrás. Entender y ser entendidos es una de las mejores maneras de adaptarse y de sobrellevar los primeros momentos de cambio. Situaciones tan sencillas como, por ejemplo, comprar un café por la mañana, descifrar la máquina que vende los billetes de metro o enviar e-mails para conseguir una habitación en la ciudad son cosas que tendrás que hacer y que, aunque parezcan insignificantes, lograrán frustrarte si no hablas el idioma.

Si te mudas a un país de habla inglesa, tendrás suerte de hablar inglés; pero si te mudas a Alemania, Francia, Grecia o Italia, por mencionar algunos, seguramente el inglés no te llevará muy lejos. Para poner un ejemplo de la vida cotidiana: tu casero. En los casi 8 años que llevo viviendo fuera he comprobado que el nivel de inglés de los caseros es muy bajo, son una generación que decidió invertir su tiempo en otras cosas. Al fin y al cabo, ellos te prestan un servicio y tienen el poder, así que si quieres que te arreglen una tubería rota o que te instalen internet, tendrás que hablar el idioma local.

3. Bürokratie, bureaucracy, burocrazia, burocratie, biurokracja, 官僚制…

Los problemas de vivir en el extranjero

La palabra burocracia hace referencia al conjunto de actividades y trámites que hay que seguir para resolver un asunto de carácter administrativo, es decir, algo de lo que ningún adulto está exento. Si en algunas situaciones nos agota y frustra hacerlo en español, ¡imagínate haciendo papeleos en ruso, alemán o turco (por mencionar algunos)! Exacto, no es nada divertido y la única manera de hacerlo es hablando el idioma local.

Ahora bien, no estoy hablando de que tengas pensado comprar una casa o montar una empresa, sino de cosas necesarias como conseguir un seguro médico, registrar tu domicilio en la ciudad, conseguir tu información tributaria, sacar las placas del coche, la licencia de conducir o simplemente abrir una cuenta en el banco. Necesidades básicas, ¿verdad?

4. El día a día

Personalmente hay dos cosas que me generan pánico cuando estoy en un país donde no hablo el idioma: pagar alguna compra y hablar por teléfono. Temo esas sencillas preguntas que te hacen en la caja: ¿con bolsa o sin bolsa?, ¿con tarjeta o en efectivo?, ¿acumulas puntos o no?, ¿quieres donar 1 centavo a la fundación de gatitos abandonados? Con cada pregunta derramas una gota de sudor. Al final pagas y huyes de manera victoriosa pensando que lo dijiste todo mal pero conseguiste lo que querías.

Segunda situación: lograste contratar un plan de internet con llamadas ilimitadas a tu país de origen incluidas por una tarifa increíble. Cuando te llega la primera factura, te das cuenta de que te están cobrando el triple. ¿Y ahora? Exacto, tienes que llamar al servicio de Atención al Cliente para preguntar y contar toda la historia de cómo te ilusionaron y ahora te están cobrando de más. Créeme, es uno de esos momentos en los que hablar el idioma local realmente te facilita la vida.

5. Disfrutar de la cultura local

La experiencia de vivir en el extranjero

Una vez logras dominar un segundo o tercer idioma, es como si por arte de magia las amistades con los lugareños se fortalecieran. De repente comienzan a invitarte a las cenas familiares, a los cumpleaños de sus tíos o a la boda de la prima. Es como si quisiesen que experimentaras la cultura de primera mano, ¡lo cual es simplemente genial! El problema es que en la mayoría de esos eventos y en otras actividades, el lenguaje que se habla no es precisamente el tuyo… así que tienes que esforzarte por entender, hacerte entender y pasarla bien. Parece complicado, pero cuando dominas el idioma es algo que fluye naturalmente.

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