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Las desventuras del joven bilingüe - o de cómo un italiano sobrevivió en Alemania

Aunque no lo creas, ser bilingüe también puede tener sus desventajas

Escrito por Giulia Depentor

De niña le echaba la culpa a mis padres por no haberme educado de manera bilingüe. Estaba muy celosa de mis amigos y compañeros de clase que lo eran. Pero cuando me hice mayor, me di cuenta de que ser bilingüe no era algo que se podía elegir y que conllevaba sus desventajas. He aquí los terribles avatares de quien tiene la suerte de hablar dos idiomas a nivel nativo:

1) No saben cómo discutir

Una amiga me decía que ella discutía mejor en alemán, pero que su madre le exigía que hablara en inglés. A veces le corregía la pronunciación mientras discutían, ¡y eso le enfadaba aún más! Incluso en algunas ocasiones le gritaba algo con un acento tan marcado que ella no podía entenderla. Siempre perdía en todas las discusiones.

2) Se inventan palabras

Nunca están seguros de qué términos realmente existen en un idioma o en el otro, así que terminan inventándose la mitad de las palabras que salen por sus preciosas bocas bilingües. También traducen literalmente algunas expresiones que, al final, acaban por no tener sentido, como por ejemplo “están lloviendo gatos y perros” (It’s raining cats and dogs).

3) Siempre son extranjeros

Son el perro verde de los grupos; el alemán entre los franceses y el francés entre los alemanes: nunca están en su hábitat natural al cien por cien. También están sujetos a preguntas estereotípicas sobre sus nacionalidades: “Como soy mitad francés, se supone que lo tengo que saber todo sobre la Nouvelle vague, pero no me gusta mucho el cine…”.

4) Les preguntan muchas cosas absurdas

“¿En qué idioma piensas?” “¿En qué idioma sueñas?” “¿Alguna vez te confundes y haces el ridículo?” Siempre parecen una especie de experimento científico: la gente les suele preguntar cómo se dice algo en ambos idiomas solo para comprobar que lo pueden decir. Eso sí, mucha gente les intenta fastidiar alegando que su nivel en ese idioma nunca será tan alto como el de los que solo hablan esa única lengua.

5) Cuando hay alguna competición internacional, no saben a qué equipo animar

En cuanto se acercan los JJ. OO. o el mundial de fútbol, los bilingües se echan a temblar. “¡Oh no! ¡Ahora tengo que decidirme por un país!”. Sus amigos y familiares les presionan hasta que ellos, inteligentemente, deciden animar al equipo más fuerte. Mejor que sufrir, ¿no?

Ilustración de Stefano Colferai

Aunque (teóricamente) saber otro idioma no hará que seas bilingüe, ¡todavía puedes aprender una lengua y aprovecharte de todos sus beneficios!

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