Por cierto, ¿cuál es la edad idónea para aprender un idioma?

Bebés, niños, adolescentes, adultos, mayores… cada grupo de edad dispone de recursos diferentes para aprender lenguas extranjeras. ¡Pero nunca es demasiado temprano o tarde para adentrarse en el fascinante mundo de los idiomas! Es más: cada edad trae sus ventajas.
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ESCRITO POR Babbel
Por cierto, ¿cuál es la edad idónea para aprender un idioma?

¿Existe quizás una edad idónea para aprender una lengua? La respuesta es un no rotundo. Los expertos del aprendizaje de lenguas opinan que la edad es ante todo una barrera psicológica que pone freno a las ansias de aprender. Dicho de otra manera, la edad no es más que una mera excusa para no dar el paso. ¡Adoptando la buena actitud, nunca será demasiado tarde para aprender un nuevo idioma!

  • ¿Sientes curiosidad?
  • ¿Te sobra energía?
  • ¿Te gustan las experiencias nuevas?

Pues tenemos una excelente noticia para ti: dispones de todas las cualidades necesarias para aprender un idioma. Y eso, independientemente de tu edad. Infancia, mayoría de edad o retiro: ¡cada etapa de la vida viene con sus ventajas!

De los 0 a los 3 años: la edad de la espontaneidad

¿Por qué resulta más fácil aprender idiomas cuando todavía se duerme en una cuna y no cuando se va al colegio? El motivo es muy simple: los bebés son auténticos maestros de los idiomas porque son ante todo excelentes observadores e imitadores. Solo basta comprobar de qué manera adquieren su lengua materna.

Sea el alemán, el francés o el polaco: cualquier bebé aprende su primera lengua con la misma velocidad. Esto significa por lo tanto que los niños no tienen un talento especial para el aprendizaje de lenguas.  Los niños de corta edad poseen una forma de curiosidad natural, que los lleva a tocar todo lo que ven y a correr por todas partes. Simplemente tienen ansias de descubrir el mundo que los rodea.

Pero hay una cosa que los bebés hacen especialmente bien, a saber, atreverse a salir de su zona de confort.  Sabiendo esto, no resulta sorprendente que los niños de corta edad sobresalgan en el aprendizaje de lenguas extranjeras. ¿Pero significa esto que hay que empezar a aprender alemán en la guardería para esperar poder pronunciar perfectamente algún día la palabra “Eichhörnchen”? ¡Por suerte no!

De los 3 a los 10 años: la edad de la inocencia

A partir de los 3 años se adquieren nuevas competencias muy útiles.  ¡Empezando por la ambición! Plantéale a un niño la siguiente pregunta: “¿Qué te gustaría ser de mayor?”. Hay muchas más posibilidades de que te conteste “arqueólogo”, “espía” o “cosmonauta” que “administrativo” o “fontanero”.

El mundo de los niños está hecho de imaginación. Lejos todavía de las obligaciones del mundo de los adultos, los niños se permiten todo tipo de fantasías. Es cierto que un niño de 3 años aprende menos rápido que un bebé. ¡Pero aprende! A partir de los 5 años, un niño tiene los conocimientos suficientes de su lengua materna para aplicarlos al aprendizaje de otras lenguas. Se trata de una clara ventaja frente a los bebés, demasiado jóvenes para emplear este recurso.

Así, llegado a la escuela primaria, un alumno puede empezar a familiarizarse con la lengua inglesa y sentar las bases de las destrezas que le servirán durante el resto de su vida. No es ninguna exclusiva: no se deja de aprender pasados los 10 años. Y el aprendizaje de lenguas no es ninguna excepción.

De los 11 a los 16 años: la edad rebelde

Después de la edad del biberón y la de la infancia, llega la adolescencia, un periodo que, según quien lo mire, resulta menos gracioso. Al entrar en secundaria, los preadolescentes adquieren nuevas libertades y empieza la temida fase de rebeldía. Aun así, a esa edad, no todo es negativo. Es en ese momento que tu hijo escoge su segundo idioma extranjero, una decisión importante para su futuro.

Al dominar su lengua materna y tras haber descubierto un primer idioma extranjero (generalmente el inglés), los adolescentes están mejor preparados que los niños para aprender una nueva lengua. Con el instituto llegan también los primeros viajes al extranjero, cursos o estancias lingüísticas, una oportunidad única para practicar una lengua en su contexto real. Finalmente, no olvidemos que para los adolescentes es esencial seguir todo cuanto esté de moda.

Entonces, ¿cómo se puede animar a un adolescente a aprender un idioma extranjero? Pues, por ejemplo, dejándole escuchar la música de ese famosísimo grupo americano, jugar al último videojuego o viendo esa serie de la que todo el mundo habla. Tendrá entonces una excelente excusa para progresar.

De los 20 los 30 años: puro dinamismo

Grandes cambios y nuevos retos caracterizan esta fase de la vida. Al terminar la carrera, los recién diplomados se encuentran en una situación idónea para el aprendizaje. Es el inicio de una nueva etapa: la vida profesional.

A los 25, todavía te sobran recursos. Tu cerebro sigue teniendo mucha capacidad para almacenar conocimiento. Lo único que ha cambiado es la manera en la que asimilas la información . Ya no tienes que aprender de memoria interminables listas de vocabulario o conjugaciones irregulares para un examen. ¡La era de la teoría ha dejado paso a la de la práctica!

Entiendes mejor la importancia de los idiomas porque eres capaz de usarlos en tu día a día. Si tienes la oportunidad, asiste a algún seminario o curso en inglés o reúnete con clientes en el extranjero. Esto te permitirá ganar confianza en ti mismo.

Después de los 40 años : la flor de la vida

¿Quien dice 40, dice hora de hacer balance? Lo que está claro es que ya has aprendido una multitud de cosas. ¿Por qué detenerse entonces de repente? Sí, pero entre el trabajo, los niños, las tareas domésticas… ¿de dónde sacar tiempo para retomar el aprendizaje del francés?

La principal dificultad no es la edad… sino la organización. Una pizca de regularidad y otra de motivación son suficientes para retomar el aprendizaje de un idioma. ¡Los 40 es la edad perfecta para aprender una lengua con Babbel!

Planea 15 minutos por día para el aprendizaje de una lengua, te demostrarás entonces a ti mismo que sigues pudiendo, le darás de paso un empujoncito a tu carrera y aprovecharás para ayudar a tu hijo con los deberes.

Después de los 60: la hora de la felicidad

Retirarse es recuperar una cierta libertad… ¿Pero cómo llenar todo ese tiempo a disposición? ¿Aprender un idioma? ¿No es causa perdida? ¡Pues no! Al contrario, se trata de un maravilloso proyecto para esta etapa tan especial de tu vida. Además de darle un cierto ritmo a tu día a día, el aprendizaje de una lengua te permitirá recuperar todo ese tiempo perdido y viajar sin temer la barrera de la lengua.

Es cierto que muchas personas activas esperan con ansia el retiro pero esta etapa también trae una serie de preocupaciones nuevas.  Sobre todo el miedo a sentirse solo e inútil. Aprender un idioma te permite ampliar tus horizontes, conocer a gente nueva o incluso formar parte de alguna asociación. ¡Pero el mejor argumento es sin duda alguna el de mantener tu cerebro en forma!

Claro que también puedes hacer sudokus o crucigramas… Pero quizás te convenza saber que varios estudios científicos han demostrado que el dominio de lenguas puede frenar la aparición del Alzheimer. Según un artículo publicado por National Geographic, incluso cuando se aprende tarde, un nuevo idioma “puede ayudar a evitar la demencia”.

Aprender una nueva lengua no es, por lo tanto, cuestión de edad… ¡Es cuestión de motivación! Deja tus complejos y excusas a un lado y aventúrate en el fascinante mundo de las lenguas. Mary Hobson es sin duda alguna un ejemplo a seguir. Empezó a aprender ruso a los 56 años y… ¡se convirtió en una brillante traductora del poeta Pushkin!

¡Nunca es demasiado tarde para aprender!
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