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Violencia verbal contra la mujer

Sexismo y lenguaje: las palabras de la violencia de género

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El concepto de violencia es sumamente amplio. La violencia no es solo física: algunas palabras y expresiones de nuestra vida diaria —en la calle, en casa, en el trabajo, en las redes sociales— pueden afectar a las mujeres con la misma fuerza. La intimidación, la humillación y la culpa son todas formas de violencia que dañan la autoestima de las mujeres. Pero no solo eso: las palabras también tienen el poder de reforzar ciertos prejuicios y justificar comportamientos agresivos. De hecho, son las formas de hablar, arraigadas en varios aspectos culturales, las que se convierten en formas de pensar.

Si consideramos que el lenguaje es el filtro principal a través del cual percibimos el mundo, es evidente que afecta a la forma en que nos relacionamos y hacemos juicios sobre los demás. La palabra tiene un gran poder, y lamentablemente hay muchas expresiones cotidianas que confirman el sesgo subconsciente de que los hombres son intelectual, física y moralmente superiores a las mujeres, imponiéndoles reglas y erosionando su libertad y autoconfianza”, explica la Dra. Rita Santoyo Venegas, lingüista experta del departamento de Didáctica de Babbel.

Violencia de género en palabras

En el trabajo

Varias expresiones utilizadas en el lugar de trabajo restan valor a las habilidades de las mujeres y fomentan la discriminación por sexo. Algunas expresiones transmiten el mensaje de que ciertos puestos de trabajo son adecuados solo para hombres como en el caso de "Este trabajo no es adecuado para una mujer" y que el papel de la mujer debe limitarse a la cocina ("Vuelve a la cocina"). Además, según algunas expresiones, las mujeres solo pueden llegar a la cima usando su cuerpo ("¿Con quién te acostaste para tener este trabajo?"). Luego, cuando una mujer demuestra sus habilidades, se la compara con un hombre "Una mujer con pelotas". Además, las mujeres en el lugar de trabajo a veces se consideran frustradas e histéricas: “Mi jefa / colega está histérica hoy, debe tener la regla”, sería solo un ejemplo.

La mujer como un objeto, una posesión

Son aquellas expresiones que ejercen la violencia psicológica haciéndose pasar por expresiones de amor o halagos, cuando, en realidad, revelan la intención de tener control sobre la otra persona:

  • “Eres mía, de nadie más“
  • “Si no estás conmigo, no estás con nadie”
  • “Calladita estás más guapa”

Degradan la autoestima de la mujer y/o le impiden creer que puede valerse por sí misma

Las mujeres atrapadas en una relación abusiva encuentran dificultad en liberarse porque el abusador las humilla y las rebaja hasta aniquilar la fuerza y la autoestima necesarias para salir de la relación:

  • “Cállate, a nadie le interesa lo que tienes que decir”
  • “Nadie te va a creer”, “Aquí se hace lo que yo digo
  • “Yo te voy a cuidar”
  • “Con ese carácter nadie te va a aguantar”

Ubicar a la víctima como la responsable del maltrato

En estos casos, la responsabilidad por la violencia sufrida recae en la víctima, absolviendo al agresor:

  • “Mira cómo me pones”
  • “Tú te lo buscaste”
  • “Se lo buscó por andar vestida así”
  • “¿Qué te has puesto?”
  • “¿Por qué no contestabas al teléfono?”

Amenazas

El miedo y la necesidad de proteger a sus seres queridos son algunos de los motivos por los cuales muchas mujeres permanecen en situaciones de maltrato o evitan denunciar a sus agresores:

  • “No voy a permitir que estés con otra persona”
  • “Si me dejas, me mato”
  • “Si lo cuentas, te mato”.

Violencia de género en los medios

Uso incorrecto del léxico, por ejemplo, "feminicidio" = "asesinato / homicidio"

Los medios de comunicación suelen hacer un mal uso de estos dos términos que no son sinónimos. Se habla de feminicidio en el caso de un crimen opresivo y patriarcal, que busca perpetuar la subordinación y aniquilar la identidad de la víctima.

El crimen pasional + Estudio en profundidad sobre el retrato del verdugo

Los hechos con peor epílogo son narrados como "crímenes pasionales", gestos locos por "demasiado amor" o justificados por "celos". Además, se suele retratar al agresor como una persona decente para despertar empatía hacia él, por ejemplo, "Deportista, creyente y excelente trabajador: el retrato de X". El retrato del verdugo toma la forma de una serie de reportajes o largas indagaciones sobre el pasado del asesino, su vida privada o sus redes sociales.

La web, la búsqueda de clics y la revictimización

Los titulares pegadizos sobre asesinatos y violencia abundan. En las redes sociales, las agencias de noticias utilizan titulares sensacionalistas para obtener más clics.

  • “Esto es lo que le pasó por insistir demasiado”
  • “Una palabra de más, esto es lo que él le hizo”

Este tipo de titulares deberían evitarse, mostrando más respeto por la víctima. Además, a menudo se busca la justificación del delito en el comportamiento o la ropa de la mujer:

  • “Ella lo provocó“
  • “¿Llevaba una minifalda?” o
  • “Estaba borracha”

Son solo algunos ejemplos totalmente inaceptables.

Algunos datos sobre violencia de género en el mundo y en España

  • La violencia contra las mujeres tiene dimensiones de pandemia global y la sufren 1200 millones de mujeres en todo el  mundo  (1 de cada 3). Fuente: ONU.

  • En Europa 62 millones de mujeres son maltratadas por sus parejas o exparejas y solo el 14 % se atreve a denunciar. En España el 12 % de las mujeres son maltratadas. Fuente: Encuesta Unión Europea.

  • En España solo 1 de cada 5 mujeres maltratada por su pareja o expareja pide ayuda. Fuente: Macroencuesta de Violencia contra la mujer realizada con los datos recogidos durante el año 2019.

  • En España 1 de cada 2 mujeres ha sufrido algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida. Fuente: Macroencuesta de Violencia contra la mujer realizada con los datos recogidos durante el año 2019.

  • Las mujeres que no saben leer ni escribir tardan 8 años de media en pedir ayuda, las mujeres con doctorado casi 13 años. Fuente: Estudio de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.

Algunos datos sobre violencia de género en México

  • Ante las medidas de confinamiento por COVID 19, los registros de violencia contra la mujer en el hogar aumentaron 60 % en México, de acuerdo con cifras recientes de la ONU.

  • Un nivel de impunidad de 51,4 % en feminicidios y de 89,6 % en homicidios dolosos explica el hartazgo de la sociedad mexicana y las protestas actuales de mujeres (estudio de la asociación Impunidad Cero. Noviembre 2020)

  • Solamente, entre enero y julio de 2020, fueron asesinadas dos mil 240 mujeres en el país, cifra que representa un aumento de 7,7 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2019. (Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, México)

  • México batió su récord histórico en 2019 con más de 34 608 homicidios dolosos, además de 1012 víctimas de feminicidio, asesinatos de mujeres por violencia machista o de género.

La violencia empieza en las palabras

¿Qué es la Red Nacional de Refugios?

La Red Nacional de Refugios A.C. (RNR) es una organización feminista, sin fines de lucro que inició actividades en 1999, constituyéndose legalmente en noviembre del 2004, con la finalidad de convocar a los espacios de protección que brindan seguridad, atención integral y especializada para mujeres con sus hijas e hijos en situación de violencias de género.

Integrada por más de 69 espacios de prevención, atención y protección, alrededor de la República Mexicana, que conforman el Modelo de Atención Integral para Mujeres víctimas de violencias y, en su caso sus hijas e hijos integrado por: Refugios, Centros de Atención Externa, Casas de Emergencia y Casas de Transición. Transversalizando en cada una de sus acciones la perspectiva de género, derechos humanos e interculturalidad, en apego a los instrumentos nacionales e internacionales en la materia.

Links:

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Red Nacional de Refugios

Wendy Figueroa Morales – psicóloga feminista y directora de la Red Nacional de Refugios, AC – México.

Es de suma importancia trabajar día a día en la deconstrucción del lenguaje sexista, lo que significa tanto desnaturalizar las violencias por razones de género. Es posible construir nuevas narrativas y contribuir a la destrucción del poder patriarcal que deje, por ejemplo, de cosificar, revictimizar y responsabilizar a las mujeres por las violencias sufridas.