Habla un idioma como siempre soñaste

Nunca aprender idiomas había sido tan divertido. ¡Descarga la app gratis!

¿Qué idioma te gustaría aprender? ¡Pruébalo ahora de forma gratuita!

Trucos para aprender un idioma parecido al tuyo

Cuando el idioma que quieres aprender tiene un origen similar a tu lengua materna, es muchísimo más fácil de aprender: ¡mira nuestros consejos!

Escrito por Gabriel Mestieri

Aprender un idioma no siempre es fácil, pero puede convertirse en algo más light si recuerdas estos trucos sobre cómo aprenderlo. Tener en mente que según el idioma que quieras aprender deberás comenzar con un enfoque u otro es un buen punto de partida. Para un hispanohablante, por ejemplo, aprender italiano o alemán serán dos experiencias completamente diferentes. Por su cercanía y lugares comunes con el español, aprender italiano debería ser mucho más fácil.

A continuación os presento algunos consejos para aquellos de vosotros que queráis aprender un idioma parecido a vuestra lengua materna. Como todo en la vida, esto también tiene sus ventajas y desventajas, pero incluso estas últimas se pueden usar a nuestro favor.

1. Aprovéchate de las raíces léxicas

Muchas palabras importantes tienen raíces similares en idiomas que se asemejan. La raíz es la parte de la palabra a la que se le añaden los prefijos y los sufijos –con una raíz es posible construir varias palabras diferentes–. En español, por ejemplo, la palabra “pan” contiene la raíz con la que se forman palabras como “panadero”, “panadería” y “empanar”, entre otras.

En italiano, la palabra “pane” es bastante parecida y las palabras que derivan de ella también: “panettiere”, “panificio” e “impanare” son palabras que recordaremos fácilmente si tenemos en cuenta las anteriores mencionadas. ¡Son casi las mismas palabras!

Para alguien que cuente con el español como lengua materna, aprender italiano será mucho más fácil si comprende la construcción de las palabras y recuerda los prefijos y sufijos más comunes en vez de memorizar palabras una a una.

2. Identifica a tus amigos (y separa a los falsos de los verdaderos)

El hecho de que idiomas parecidos cuenten con tantas palabras en común es posiblemente la mayor ventaja de aprender un idioma que se parece al tuyo. Para seguir con el ejemplo del español/italiano, vamos a ver algunas palabras básicas: similar/similare, tres/tre, frío/freddo, pez/pesce, inglés/inglese. Los parecidos son tan obvios que muchos españoles creen que pueden hablar italiano sin siquiera haberlo estudiado, lo cual, desafortunadamente, no es cierto.

De todas formas, cuando se trata de idiomas, no todos los amigos son buenos y verdaderos. Hay que aprender a discernir los buenos amigos (palabras que son iguales o similares y que tienen significados parecidos) de los falsos amigos (palabras que son iguales o similares y que tienen significados completamente diferentes).

Algunos false friends en español e italiano son, por ejemplo: calcio (en italiano, fútbol), aceto (significa vinagre), gamba (pierna), largo (ancho) y muchos más.

Esto puede dar lugar a confusiones, pero solo si dejas que eso suceda. El hecho de que una palabra igual o muy parecida a otra en tu idioma tenga un significado completamente diferente hará que, solo por la gracia, sea muy fácil de recordar.

Siempre recordaré una conversación con un amigo italiano que me explicaba que no le dejaron entrar en un club porque sus pantalones eran demasiado largos. Recuerdo estar discutiendo este tema un buen rato hasta que los dos nos dimos cuenta… Aaaaah, ¡se refería a pantalones anchos!

3. Aprovéchate de las estructuras gramaticales parecidas

La gramática es algo específico y particular de cada idioma, pero hay algunas estructuras gramaticales que harán que un idioma extranjero suene mucho más familiar que otros.

Veamos, por ejemplo, los sustantivos compuestos. En inglés y alemán el sustantivo “fuerte” se encuentra en la segunda posición, mientras que en italiano y español sucede lo contrario.

Inglés: sofa bed / sunglasses
Alemán: Schlafsofa / Sonnenbrille
Italiano: divano letto / occhiali da sole
Spanish: sofá cama / gafas de sol

Algo similar ocurre con la posición en la que se encuentran los adjetivos: en inglés y alemán se ponen antes del sustantivo. En español e italiano, generalmente se ponen después.

Inglés: the blue sky
Alemán: der blaue Himmel
Italiano: il cielo blu
Spanish: el cielo azul

Los verbos con preposiciones en inglés y los verbos que se separan en alemán también comparten estructuras gramaticales. No son exactamente lo mismo, pero se ve cómo los dos ejemplos funcionan más o menos de la misma manera: una partícula modifica el verbo y le da un nuevo significado.

En inglés, por ejemplo, “blow” es soplar, pero si le añades un “up” despues, se convierte en estallar. El verbo alemán “sagen” significa decir, pero si le añadimos un “ab” al principio, se convierte en cancelar. No hace falta ser nativo en estos idiomas para entender estas estructuras, pero seguro que ayuda.

4. Empápate de los sonidos parecidos

Para hablar un idioma es necesario saber pronunciar sus sonidos. Los fonemas siempre cambian de un idioma a otro, pero, como con el resto, siempre serán más similares en idiomas que se parezcan entre ellos.

Para una persona cuya lengua materna sea el inglés, será más fácil de comprender (y de repetir) los fonemas del alemán, en vez de los del chino. Para un hispanoparlante será más fácil reproducir los fonemas del italiano que del alemán.

Por supuesto que encontraremos excepciones, ya que los idiomas, a pesar de poder parecerse, siempre cuentan con diferentes sonidos. De la misma manera que a un español puede parecerle difícil pronunciar los sonidos nasales propios del portugués, para un inglés o un americano no será nada fácil pronunciar la palabra Streichholzschächtelchen.

Pero, en líneas generales, los idiomas que se parecen siempre son más fáciles de pronunciar, al menos a la hora de atreverse a empezar a hablar y quitarse el miedo del principio. Intenta repetir palabras en portugués, italiano o francés. Luego prueba con el alemán. Después con el chino. ¿Cuál ha sido el más difícil?

5. Entrena tu cerebro para que relacione ideas según el contexto

Bueno, cuando hayas completado las primeras lecciones, seguramente ya habrás entendido ese nuevo idioma suficientemente bien (después de todo, es un idioma parecido al tuyo). Ahora ha llegado el momento de ver una película en ese idioma sin subtítulos (o con subtítulos en el idioma que estés aprendiendo). Todo va bien hasta que aparecen palabras que aún no has aprendido. ¡Que no cunda el pánico!

Varias cosas te ayudarán a entender lo que significan las palabras, como por ejemplo: el contexto, la expresión fácil y, sobre todo, el parecido con tu lengua materna. Podrás captar la idea principal de lo que diga un personaje en la película sin entender ni una sola palabra de lo que esté diciendo.

6. Esfuérzate

Si eliges aprender un idioma parecido al tuyo, deberías ser capaz de ver resultados mucho más rápido que si hubieras elegido aprender un idioma totalmente diferente al de tu lengua materna.

Pero esos avances no deberían usarse como excusa para practicar menos, al contrario, aprovéchate de este hecho para ir cumpliendo objetivos de forma más rápida.

No dejes de ponerte metas a corto y medio plazo, metas que puedan ser alcanzables, esto es, realistas. Los pequeños objetivos suelen funcionar mejor: es más apropiado pretender poder pedir la comida en un restaurante en una semana que querer participar en conversaciones y poder hablar de forma fluida en un mes, por ejemplo. Los objetivos demasiado ambiciosos terminan por desmotivarnos ¡y al final no conseguirás nada más que frustrarte!

Intenta hacer buen uso de los consejos mencionados y pronto te darás cuenta de que los primos de tu lengua materna, que al principio parecían muy complejos y diferentes, son mucho más fáciles de aprender de lo que pensabas.

¿Quieres probar estos atajos?

Aprende con Babbel ahora