Ruso

“Lo mejor es la interactividad de sus ejercicios, en que la app detecta puntos fuertes y débiles para personalizar cada lección.”

“Gracias a esta aplicación aprender inglés ha empezado a dejar de ser algo aburrido para convertise en un reto.”

“Otra forma de aprender idiomas.”

Llegó la hora del universo ruso

La opción pragmática de entenderse con Rusia

Hay una llave a un universo cultural, laboral y de ocio que a menudo se infravalora: el ruso. Con más de 160 millones de personas que lo tienen como idioma materno supone un valor añadido superior al de otros idiomas más comunes si consideramos que aprender ruso es una manera de optar a un horizonte laboral mayor. La expansión de los negocios con el ruso como idioma materno y la necesidad de comercio de una población tan grande, activa un mercado laboral en el que hablar ruso otorga una ventaja clara al demandante de empleo. Es obvio y se pueden encontrar colonias en las que trabajar y hablar en ruso en prácticamente cualquier país europeo, americano o asiático. Aprender ruso es una excelente manera de diferenciarse y optar por una manera no muy común, pero eficaz, de mejorar nuestro currículum. En un mundo hiperconectado, el aislamiento que marcan los discursos de algunas personalidades célebres de Rusia ya no es tal, aunque los prejuicios sobre la cultura y el carácter de una de las regiones más grandes del planeta ha sobrevivido a la Guerra Fría. Obviarlos y decidirse a descubrir los sentimientos y costumbres que sostienen un idioma rico y esencial en la historia mundial, es el primer paso para crecer más allá del plano laboral.

Del pragmatismo a una realidad por explorar

Sea el trabajo, su ausencia u otros factores los que hagan que nos interese el ruso, introducirse en un nuevo alfabeto (el cirílico), y en un idioma con una riqueza extraordinaria que se construye a menudo de manera bastante distinta al castellano o al inglés, también nos lleva a un mundo poco conocido. Si nacieron hablando ruso algunos de los escritores y pensadores más influyentes de los siglos XIX y XX, el contexto de sus obras, la vida en la propia Rusia o sus países adyacentes, la historia y el arte del continente europeo sólo se explica de manera fidedigna si somos capaces de entender y hablar ruso. De asimilar un contexto más rico y amplio del que retratan los clichés y que vive una expansión totalmente distinta y diferente a la de su pasado. Histórica, según algunos expertos. Asimilar el humor, las costumbres, las tradiciones, cómo sienten y qué es importante para una población son conceptos tal vez demasiado profundos en estos tiempos, pero pocas veces hablar ruso ha tenido una utilidad tan expandida y positiva como en estos tiempos. Si queremos, aprender ruso será una puerta a todo un universo nuevo.

No es tan difícil como crees, nosotros sí lo sabemos

Decidido el chapuzón en el ruso, lo que toca ahora es elegir el procedimiento adecuado para aprenderlo de la manera más cómoda posible, acorde con nuestro ritmo vital, nuestro bolsillo y nuestras costumbres a la hora de estudiar. A menudo, aceptar la realidad y asumir que el proceso para hablar ruso (o cualquier otro idioma) no es cuestión de pocos días, es lo más complicado desde el inicio. En Babbel puedes empezar a explorar el idioma incluso antes de que elijas el método para aprenderlo. Los más clásicos no entenderán una docencia sin una clase, un profesor o un horario. La opción más antigua tiene un coste más elevado y el handicap de la esclavitud horaria, por no resaltar que necesitamos una academia del idioma en las proximidades de nuestra vivienda. Factores negativos que se sobrellevan al comienzo pero que también pueden convertirse en excusas cuando nos atascamos. Algo similar ocurre con docencias gratuitas que se ofertan a la red que, además, carecen de un reconocimiento de calidad. El proceso tendrá altos y bajos de motivación, superarlos es parte del aprendizaje y en Babbel sabemos que todos somos capaces de conseguirlo.

Aburrimiento ya no es sinónimo de estudiar

Avanzar es cuestión de detalles

La evolución de nuestro método no sólo tiene años de estudio y análisis a sus espaldas, sino que también port miles de resultados positivos y de detalles destinados a pasar desapercibidos pero ayudandonos a superar los puntos débiles en el estudio del idioma. Para empezar, que el dinero que le dediquemos a aprender ruso no genere la presión de un gran desembolso en nuestra economía es algo indispensable. Para seguir, que el método sea capaz de distraernos mientras nos mantiene trabajando en el idioma es difícil de conseguir, pero tangible. Sin publicidad, con una interfaz cuidada para sentirnos cómodos y la posibilidad de trabajar en lectura, pronunciación, conversación y vocabulario en función del nivel que tengamos. Sin esperar a un compañero rezagado ni pasar de largo por algún aspecto que no acabamos de dominar. Con la tranquilidad de avanzar sobre seguro y repasar lo que hemos estudiado anteriormente en cualquier momento. Clic, clic. La libertad de fijar los contenidos en función del tiempo que tengamos y nuestra facilidad para aprender. Miles de pequeños detalles te harán aprender ruso por un precio mínimo. Te mereces probarlo.

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